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Entrevista con Anastasía Yankova, luchadora rusa de MMA

Pese a su belleza, en lo último que piensa esta luchadora de artes marciales mixtas al pelear es en protegerla: su prioridad es demostrar que lucha tan bien como un hombre. En Entrevista, de RT, Anastasía Yankova, campeona de Rusia de muay thai en el 2011, habla de su amor por la poesía, en contraste con su deporte y su recién firmado contrato con Bellator, de los sentimientos que reflejan sus tatuajes y revela qué le atrae tanto de las armas blancas como para tener una colección de cuchillos.

https://actualidad.rt.com/view/video_frame/207535

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6 actores que de hecho son Artistas Marciales en la vida real

Hacer el papel de tipo rudo en una película o en la TV no sirve de nada en una pelea real… pero estos seis actores prueban que el hecho de que peleen en pantalla, no quiere decir que sean falsos Artistas Marciales.

Ed O’Neill personificó al icónico Al Bundy de Casados con Hijos, quien probablemente es la persona más alejada de un rudo artista marcial, pero detrás de ese papel se esconde alguien muy atlético.

O’Neill era un prodigio y una promesa del fútbol americano, y asistió a la universidad con una beca deportiva. Incluso firmó por una temporada con los Pittsburgh Steeler como agente libre.

O’Neill se enamoró de las Artes Marciales luego de conocer el mundo del Brazilian Jiu-Jitsu gracias a un amigo. Ed lleva entrenando más de 22 años bajo la tutela del co-fundador del UFC, Rorion Gracie. O’Neill incluso obtuvo el grado de cinturón negro en el 2007 en lo que él llama, “el logro más grande de mi vida después de mis hijos.”

Mickey Rourke tiene 63 años. ¿Sabes qué hace a esa edad? Participa en peleas de Boxeo en Rusia.

Rourke no es un ciudadano promedio, durante décadas ha estado trabajando en sus habilidades de pelea en adición a su carrera como actor. Tiene 30 peleas amateur, y posee un récord invicto en el circuito profesional del Boxeo de 6 victorias y 2 empates.

En el 2014 hizo parte de un combate de exhibición que tuvo lugar en Moscú, allí venció por la vía del TKO a un peleador de 29 años. Rourke no ha peleado desde entonces, pero es un gran fan del UFC y se mantiene en forma entrenando MMA.

Wesley Snipes es una de las figuras más icónicas del cine de acción, y si alguna vez se presentan vampiros verdaderos, entonces él es el hombre al que hay que llamar. Snipes es cinturón negro de quinto grado en karate Shotokan, es cinturón negro en Hapkido, y ha entrenado diversas disciplinas desde la edad de 12.

Incluso durante un tiempo se rumoró que iba a haber una pelea de MMA entre él y Joe Rogan, quien tampoco es un pelele de las Artes Marciales.

Joe Rogan ha pasado varios años como presentador del reality show, Fear Factor, es comediante de stand-up y es comentarista del UFC. Sin embargo, él es más que simplemente un actor.

Rogan es cinturón negro en Taekwondo, y fue campeón de full-contact en Massachusetts durante cuatro años seguidos. Rogan tiene dos cinturones negros de Brazilian jiu-jitsu, uno de manos de Eddie Bravo y otro de Jean Jacques Machado, ambos son íconos en el mundo del BJJ. También tiene un récord de 2-1 en Kickboxing.

Jason Statham es un sujeto que luce intimidante, pero muchos piensan que sólo es así en la pantalla grande. En realidad Statham es capaz de patear traseros al igual que lo hace en sus películas.

Ha estado practicando Artes Marciales desde niño, Karate, Kickboxing e incluso Wing Chun. Hoy en día entrena bajo la mirada de la leyenda de las MMA, Bas Rutten, y practica Brazilian Jiu-Jitsu porque le “trae un poco de paz” a su agitada rutina diaria.

Si eso es ser pacífico, entonces debemos preocuparnos por encontrárnoslo cuando esté molesto!

Ashton Kutcher en realidad nunca ha sido conocido por ser un tipo rudo. Incluso tiende a interpretar papeles de sujetos torpes. Sin embargo, en la vida real, es alguien con quien no quieres pelear!

Con una estatura de 1,89 m, Kutcher es cinturón negro de Brazilian Jiu-Jitsu bajo Ricardo De La Riva (sí, el mismo que inventó la guardia De La Riva). Ahora entrena con otra leyenda del BJJ, Rigan Machado, quien recientemente dijo que apostaría todos los ahorros de su vida a que Ashton Kutcher puede vencer a Conor McGregor en una pelea!

Fuente: mma.uno

EL SUTIL ARTE DE LA FLEXIBILIDAD

 

Con el interés creciente en Europa por las artes de combate asiáticas como el Karate, Kung Fu y Tae Kwon Do, etc., la eficacia del arte del Judo ha sido puesta en entre dicho. ¿Es el Judo un método efectivo de defensa personal?, ¿Es el Judo deportivo práctico?

Para contestar a la última pregunta uno debe, con toda honestidad decir que no. El Judo deportivo es un método de defensa tan práctico como la lucha lo es en un instituto. La razón para esto es bastante simple: el Judo deportivo es un juego hecho de técnicas de combate, pero no es un combate verdadero, tampoco, se puede decir que prepare a alguien para el combate real, el que puede ocurrir en las calles.

Para contestar a la primera pregunta de si el Judo es un método efectivo de defensa personal, debemos decir que lo es tanto como el Karate, el Kung Fu o el Tae Kwon Do. En algunas situaciones el Judo tal vez sea superior a otras artes. La distinción reside entre las artes del Judo deportivo. Pero ¿Son en realidad dos artes marciales diferentes? Sí y no: sí, puesto que sus motivaciones son totalmente diferentes, y no porque no son dos sistemas separados sino que uno es parte del otro. El Judo se puede comparar más concretamente a un árbol con diferentes ramas. estas ramas pueden ser etiquetadas como deporte, defensa personal, educación física, o arte. Es decir el judo deportivo es una de estas ramas del árbol del Judo. Desgraciadamente, muy a menudo, un aspecto del Judo es enfatizar por encima de los demás lo que provoca que se ignore otras diferentes ramas del arte. Este problema no atañe simplemente al Judo, el Karate actualmente esta experimentando el mismo mal debido a su introducción como futuro deporte olímpico.

El Judo posee 4 puntos fuertes en términos de defensa personal:

Su habilidad para vencer a oponentes más grandes utilizando la energía del atacante.

La habilidad para luchar de cerca, la distancia en que se dan la mayoría de las situaciones de defensa personal.

La habilidad para predecir y controlar la cantidad de daño que uno desee infringir a su oponente, es decir, uno tan solo puede inmovilizarlo o puede hacer verdadero daño.

Y con las técnicas de Judo de proyecciones, inmovilizaciones, golpeos, etc. confeccionamos un arsenal que convierte el Judo en un sistema versátil de pelear. Judo.

JUDO: EL CAMINO DE LA FUERZA

El arte del Judo está basado en el concepto de ju o “gentileza” un concepto encontrado tanto en jujutsu como en aikido. Hay sin embargo muchas definiciones para ju. El doctor Jigoro Kano (fundador del judo) creía que muchas de estas definiciones eran malas interpretaciones del principio.

Estos errores, cuando son aplicados al judo distorsionan su teoría, produciendo una aplicación práctica inapropiada e irrealista. Cuando el principio de ju no es totalmente entendido, es cuando aparecen los conflictos obvios entre la práctica y la teoría.

Para los 4 propósitos, ju puede ser traducido como “cediendo”. Digamos que la fuerza de un hombre que permanece enfrente de nosotros está representada como diez unidades, por el contrario mi fuerza inferior está representada por 7 unidades. Si el me empuja con toda su fuerza de seguro yo seré echado hacia atrás o tirado al suelo, incluso si yo resisto con toda mi fuerza “las diez unidades siempre serán más fuertes que siete”. Pero si en vez de oponerme a él, lo que hago es ceder a su fuerza utilizando mi cuerpo cuando él ha empujado, al mismo tiempo que mantengo mi propio equilibrio, mi oponente perderá el suyo viniéndose hacia delante en una posición de total desequilibrio.

Es decir, el doctor Kano usó la frase ju joko go o sei suru que quiere decir “la suavidad controla la dureza, la debilidad controla la fuerza” para explicar ju. Kano tomó este concepto de trabajo taoísta chino, el tao-te ching escrito por Lao-Tzu. Lao-Tzu dijo: “Lo reverso es el movimiento del Tao (el camino)” Kano usó esta connotación para formar la base de su propia idea por la cual “la mayoría de las cosas que ceden en el mundo, dominan a aquellas que no ceden”.

Aquello que cede no es necesariamente débil o suave en un sentido cualitativo, aunque el acto de ceder pueda parecer así en un sentido relativo, una fuerza que cede es solamente más suave o más débil que una fuerza que mantiene constantemente su dureza.

En muchas formas este concepto de ceder es muy similar al concepto Zen de Karada o Shite Seishin ni jujun narashimeru jutsu, o “el arte de hacer al cuerpo obediente a la mente”.

El principio de ju ha sido aplicado a la ejecución mecánica de las técnicas del judo fue encontrado en la expresión kureba mukae, sareba okuru, que significa “cuando el oponente viene recíbele, cuando el se va échale fuera”. Es igualmente unas veces entendido como “máxima eficiencia con el mínimo esfuerzo”. El doctor Kano explica: el principio de eficiencia máxima es fundamental en el entendimiento del judo. Pero es algo más. La idea es colocar al oponente en una posición más que incómoda. Uno debe tomar ventaja de esto, mientras que esta en una posición superior, usando la mínima cantidad de esfuerzo para llevarle al suelo. La idea es usar su fuerza contra el mismo de forma que nuestra forma esté en reserva. Si yo poseo mayor fuerza que mi oponente, puedo indudablemente llevarlo al suelo sin que él pueda hacer nada para detenerme. Pero incluso si yo deseo, y tengo la fuerza para hacer eso, todavía sería mejor para mí ceder, por que haciendo eso habré cansado y gastado la de mi oponente.

Este es un simple ejemplo de como cediendo un oponente puede ser derrotado. Tal es el principio de ju.

DERRIBANDO AL OPONENTE

Por consiguiente, la premisa fundamental del judo es el concepto de “ceder a la fuerza del oponente” (ju). Sin embargo esto por sí solo no hace al judo un arte efectivo de defensa personal. Demasiada gente asociada al judo con técnicas de proyecciones cuando en realidad el judo tiene sus propias formas de pateo, golpeo, palancas y técnicas de sujeción tipo jujutsu, etc. La razón de que estas técnicas hayan sido apartadas es que están codificadas en las Katas de judo. Exacto, el judo tiene sus propias formas. Algunas Katas, como ju-no-kata (“las formas de la gentileza”), preservan el concepto de ceder. Otras katas tales como la Kodokan Goshin-jutsu, introducen tácticas de defensa personal para nuestros días y el empleo del atemi-waza (técnicas de pateo y puñetazo). Incluso otras como Koshiki-no kata (“las formas de la antigüedad”), preservan los métodos de jujutsu del estilo Kito Ryu que había estudiado el docto Kano.

Desafortunadamente muchas katas son estudiadas tan sólo por los niveles más altos de tercer dan hacia arriba, lo que limita la efectividad completa del entrenamiento en judo. Debido a esto las organizaciones como la Dai-Nippon Seibukan Budo/Budokas tradicionales hacen más énfasis en el judo tradicional, como el doctor Kano quería que fuera requeriendo y exigiendo a sus estudiantes mayor estudio de las técnicas del Judo.

El uso fundamental del ju es utilizar la fuerza. El verdadero entendimiento de usar la fuerza y el equilibrio es esencial a la hora de aprender como llevar a un oponente al suelo y como hacer del arte del Judo un método práctico de defensa personal.

La idea del uso de la fuerza en Judo es obtener el mayor efecto con la mínima cantidad de fuerza. Cuando lanzamos a un oponente fuera de su equilibrio, debemos aplicar el correcto desplazamiento de nuestro cuerpo. Sí, sin embargo no aplicamos la fuerza de forma correcta, la acción se convertirá en un combate de fuerza bruta más bien que en una ejecución de destreza. Este puede resultar en que un oponente llegue a dañarnos y nos impida defendernos de la forma adecuada.

El uso de la fuerza está dividido en tres puntos: empujar cuando tiran de nosotros; tirar cuando somos empujados; y empujar/tirar, tirar/empujar y la generación de la fuerza.

Empujar cuando tiran de nosotros-tirar cuando somos empujados: Este es el uso pasivo de la fuerza debido a que nosotros no iniciamos ningún movimiento por nosotros mismos sino que tan sólo cedemos el ataque del oponente simplemente ponemos, si nuestro oponente está empujando hacia nosotros muy poca resistencia cediendo a su fuerza, estando seguros de mantener nuestro propio equilibrio y forzándole a perder el suyo.

La clave para hacer que esto funcione es dominar el timing y permanecer calmados en pensamiento. El truco para derribar a un oponente con facilidad es sentir la intención de empujar o tirar en la mente de nuestro oponente antes de que la acción empiece por sí misma. Esto vendrá de forma automática a través de la práctica.

Empujar/tirar, tirar/empujar: Este es un método activo de la fuerza debido a que es necesario que nosotros iniciemos el movimiento. La idea es fingir, con un mínimo esfuerzo, un ataque con la intención de que el oponente se nos resista de forma que podamos proyectarlo en la dirección de su resistencia. Por ejemplo, si tú quieres lanzar al oponente hacia delante, primero inicia un ligero empujón al pecho del oponente. Para mantener su equilibrio, el oponente tendrá que resistirse inmediatamente a tu fuerza empujando contra tu propio empujón. Para enviarle hacia delante uno tan sólo necesita dejarse caer sobre esa resistencia.

Generación de la fuerza: Hemos discutido la aplicación de la fuerza pero ahora lo que nos interesa es la forma de aplicar toda nuestra fuerza en el punto correcto. Debemos ser capaces de hacerlo de forma inmediata, relajada, pues es prácticamente imposible hacerlo si el cuerpo se tensa. Existen dos puntos claves aquí:

Nunca llegues a estar tan preocupado con hacer perder el equilibrio al oponente que tú mismo te coloques en una posición incorrecta para aplicar esta fuerza en otras palabras, el concepto de empujar/tirar es poco efectivo cuando tú tienes a tu oponente fuera de equilibrio pero tú no estás en una posición para hacer nada correctamente.

Siempre procura permanecer calmado de forma que puedas tomar ventaja de la debilidad de tu oponente.

Es decir que en el uso de la fuerza analizamos una observación fundamental de la estrategia del equilibrio. A continuación estudiaremos diversas formas de hacer funcionar esta estrategia de forma más fácil. El situar al oponente en una posición en la cual sea más fácil para nosotros proyectarlo es el nombre de Kuzushi, el juego de ponerle fuera de equilibrio. Y el tener el oponente fuera de equilibrio es la clave para una defensa personal efectiva.

Analizando la postura del oponente podemos dividirla en diversas partes:

Dirección.

Coordinación.

Toma de ventaja del tiempo de reacción.

1.) Dirección de perder el equilibrio: ¿En qué dirección deberías romper la postura del oponente si tú estas intentando usar la máxima eficiencia con la mínima cantidad de esfuerzo? Cuanto más grande es la base, más estable se encuentra el cuerpo. Es decir, si tu oponente permanece bien equilibrado, la mejor forma de romper su equilibrio hacia delante o hacia atrás es en la dirección de una línea perpendicular imaginaria que pasa a través de ambos pies. Si tú intentas romper su postura hacia la izquierda o hacia la derecha, la fuerza necesaria será mucho más grande debido a que tiene una base más amplia; esto no sería aplicar al principio de máxima eficiencia con la mínima cantidad de esfuerzo.

Si el oponente está en movimiento, lo mejor es empujarle o tirar de él en la dirección de su movimiento. Si tú aplicas la fuerza en la dirección en la que mueve, dos fuerzas – la tuya y la suya- le llevarán hacia la pérdida de equilibrio permitiéndote a ti continuar la acción con técnicas de golpeo o técnicas de proyección para terminar tu ataque. Cuando un atacante está en una posición de desequilibrio no puede hacer daño a nadie exceptuándose a sí mismo.

2.) Coordinación: Siempre que tú inicies el uso de la fuerza combinado con los principios de Kuzushi has de colocar a tu oponente en una posición de desequilibrio. La mayoría de este peso y fuerza vendrá directamente hacia ti cuando este desequilibrado, y como cualquier ser humano el oponente instintivamente intentará agarrar o tirar para volver a recobrar su postura.

Debes permanecer siempre alerta con el fin de coordinar tu cuerpo y los movimientos de tus pies para que puedas obtener una ventaja absoluta de este tipo de fuerza, pudiéndole llevar al suelo. Es muy importante el uso del cuerpo entero para descolocar el equilibrio del oponente no tan sólo tus manos. Hay dos razones para esto;

Al usar la totalidad del cuerpo incrementamos nuestra fuerza.

Al usar nuestro cuerpo entero nos podemos adaptar y recobrar mucho mejor de nuestras propias acciones.

3.) Tomando ventaja del tiempo de reacción del oponente: en los dos puntos precedentes hemos observado y mirado primero la dirección en la que uno va a romper la postura del oponente para obtener superioridad sobre él, y segundo a la coordinación del cuerpo con el fin de recobrarse de las acciones de desequilibrio. Ahora consideremos las formas posibles para ampliar el tiempo de reacción del oponente, explotándolo de la forma más interesante para nosotros.

Cuando has de defender tu vida, o incluso practicando en el dojo, puedes atacar al oponente una y otra vez, y tal vez la segunda o la tercera puedas efectuar una acción decisiva. Esto ocurre porque el primer o el segundo ataque o defensas ponen al oponente en un “desorden” mientras que nosotros mismos nos colocamos en la mejor posición para golpear o proyectar, es decir hemos tomado ventaja de su fuerza y de un tiempo de reacción más amplio. Por ejemplo, digamos que intentas un Koshi guruma. El oponente debe empujar su cuerpo hacia atrás para impedir ser proyectado. En este punto se ha bloqueado con la idea de volver a una posición estable. En realidad no se da cuenta que al aplicar toda su energía hacia atrás él mismo se coloca en una posición para ser lanzado en esa misma dirección.

Es con estas teorías de fuerza y suavidad que el Judo obtiene su habilidad para ser usado de forma correcta y efectiva en situaciones de defensa personal. Es importante recordar que para proyectar de forma efectiva a tu oponente primero has de hacer algo que la debilite como un atemi-waza. A menudo se ha escuchado por gente de Karate y Tae Kwon Do que ellos desconocían que en Judo se usaran patadas y puñetazos. Recuerda en un tiempo no tan distante al típico golpe de Karate y de Tae Kwon Do con el canto de la mano era conocido como el “golpe de tajo del Judo”.

Autor: SENSEI
Publicado: SENSEI
Fuente: jlgarcia.galeon.com

 

Entrenamiento muscular en MMA y Artes marciales (Componentes clave)

Un entrenamiento MMA y artes marciales eficaz debe tener (si quieres optimizar el tiempo y la energía):

1) Ejercicios para desarrollar los 3 sistemas de energía: aeróbico, anaeróbico láctico (glucólisis), aláctico anaerobio (ATP-CP)

El sistema anaeróbico aláctico te da de la máxima potencia durante 10 segundos , siendo el sistema de energía que necesitas entrenar para golpear a tu oponente explosivamente durante los posibles intervalos del combate.

El sistema anaeróbico láctico es lo que necesitas cuando estás haciendo fuerza durante periodos más largos de tiempo como en las posiciones de grappling y clinch.

El sistema aeróbico es el que te ayuda a mantenerte fresco y recuperarte entre intervalos y asaltos.

2) Ejercicios diseñados para mejorar los movimientos particulares de artes marciales mixtas.

Ejemplo # 1 – Los Curls de biceps a una mano en polea son necesarias para optimizar el agarre en pie (underhooks) o para defender un armbar, por lo que debe ser una parte del programa.

Ejemplo # 2 – Los golpes con potencia tienen que tener un alto nivel de estabilidad y control del eje de rotación (plano transversal del movimiento), por lo que ejercicios como lanzamientos laterales de balón medicinal son necesarios.

3) Ejercicios que trabajan los 3 planos de movimiento: sagital, frontal y transversal

La mayoría de los ejercicios que haces son en su mayoría en el plano sagital: press de banca, sentadilla, Peso Muerto.

Algunos ejemplos de ejercicios incluyen los puentes frontal y las arrancadas con pesas rusas.

El plano transversal es donde se puede incrementar más aún la potencia de golpe. De nuevo el lanzamiento de balón medicinal y los ejercicios con pesa rusas cobran mayor importancia.

4) Debes evitar un programa de ejercicios musculares que te deje tan exhausto que no puedas entrenar efectivamente tus habilidades de artes marciales .

Si estás siguiendo un programa culturista estándar o rutinas de levantadores de pesas vas a empezar a sobrecargarte y perjudicarás tu capacidad para realizar las técnicas de MMA de forma apropiada.

5) Un programa eficaz de entrenamiento de MMA y Artes Marciales en general no debe poner énfasis en el aumento de la masa muscular excesivo (hipertrofia sarcoplásmica) como el culturismo, en lugar de esto la atención debe centrarse en la fuerza y densidad muscular (hipertrofia miofibrilar)

6) Debe planificarse un entrenamiento con picos intensidad como en el combate, teniendo en cuenta el volumen, intensidad y cambios de ritmo

7) Un programa de ejercicios que no exija más de 3 días a la semana de fuerza y acondicionamiento. Más que eso sin duda repercutirá en detrimento de las habilidades motoras para un peleador o artista marcial.

8) Los ejercicios buscarán la capacitación en los 8 niveles biomotores: fuerza, potencia, resistencia, velocidad, agilidad, coordinación, equilibrio y flexibilidad

9) Ejercicios que ayudarán a prevenir lesiones comunes de los combatientes:

Ejemplo – el hombro es a menudo un problema para los combatientes, especialmente aquellos que dependen de su boxeo, lo que provoca la hipertrofia del músculo deltoides anterior y exige mucho de la aceleración anterior del húmero en su cápsula ; a fin de minimizar el impacto sobre la propia articulación los músculos que son responsables de la desaceleración (rotadores externos, deltoides posterior, los estabilizadores de la escápula) sufren mucho y es necesario reforzarlos excéntricamente.

Fuente: MMA y Artes Marciales.

Que tanto debo entrenar.?

El desarrollo de las técnicas adecuadas para el entrenamientos de kickboxing depende siempre de la capacidad de los practicantes, no se puede aplicar la misma estrategia para un alumno que pesa 60 kilos, tiene 20 años y es atlético y bien alimentado que para uno que tiene 40, pesa 90 kilos y jamás ha hecho ejercicio, los métodos deben estar adecuados para cada caso, para esto Tjakai creó desde 1989 una metodología que importa básicamente 3 fundamentos de enseñanza.

1- ENTRENAMIENTO GENERAL

Es el que se lleva a cabo bajo el método de perfil normal. Es decir, se calcula un promedio de edades, pesos y niveles de salud en base a una generalidad de la población y de acuerdo a eso se diseña la carga de trabajo. Expliquémoslo mejor.

En un entrenamiento de una hora promedio se debe llevar una carga de trabajo dividida en trabajo muscular, trabajo técnico y trabajo pulmonar, esto es, entrenamiento para fuerza, entrenamiento de conocimiento de técnicas y entrenamiento de acondicionamiento físico, y en un alumno de nivel principiante se reparte la hora más o menos así:

10 minutos de calentamiento (elastificación)
30 minutos de técnica
15 minutos de condición física

Durante el calentamiento se elastifican los músculos, los tendones y los ligamentos para evitar que se rompan durante los ejercicios violentos.

Durante la técnica se repiten ejercicios específicos a una velocidad regular para grabar estos hasta hacerlos automáticos. Es en este lapso donde también se ejecutan movimientos de fuerza a través de la repetición, la masa muscular y la energía física aumentan.

Durante el acondicionamiento se realizan ejercicios que aceleran el ritmo cardíaco y aumentan la capacidad pulmonar, lo que comúnmente la gente llama “agarrar condición física”.

2-ENTRENAMIENTO AVANZADO

Para un alumno avanzado el entrenamiento se desarrolla de la siguiente manera.

5 minutos de calentamiento
10 minutos de técnica
40 minutos de acondicionamiento

En este caso ya se ha aprendido la mayoría de los ejercicios y se aumenta el número de repeticiones, y al ejecutarlas a mayor velocidad logramos conjuntar el entrenamiento de condición con el de fuerza.

3-ENTRENAMIENTO PROFESIONAL

Para un alumno con nivel de peleador profesional el entrenamiento de una hora sería de la siguiente manera:
55 minutos de condición.

En este nivel el calentamiento va conjunto con las repeticiones, solo se ejecutan a poca velocidad para permitir la elastificación de los músculos, explicamos porque:

La energía que se gasta durante el calentamiento se aprovecha de mejor manera ejecutando directamente las repeticiones, toda la energía debe ser aprovechada y el hacer ejercicios durante varios minutos solo para calentar desgasta energía productiva que se puede aprovechar en la ejecución de técnicas con un propósito, en este caso, golpes y patadas en lugar de otros de calistenia tradicional.

La forma de ejecutar es lenta en un principio y sube de tono conforme el cuerpo lo exige, las repeticiones llegan a un clímax y la fuerza se desarrolla hasta su máximo y empiezan a bajar, en un solo ciclo se aprovecha al máximo el calentamiento, la técnica y el entrenamiento de fuerza y de capacidad pulmonar, si se quiere aumentar el entrenamiento simplemente se aumenta el tiempo de ejecución, se recomienda para peleadores ejecutar ciclos de entre 90 y 120 minutos por día.

COMO RECONOCEMOS CUANDO SE DEBE DE AUMENTAR EL TIEMPO DE ENTRENAMIENTO.

Dependiendo del físico y capacidad del alumno se calcula el promedio de la siguiente forma.

La opción numero uno se recomienda para alumnos de entre 0 y 1 año de entrenamiento.
La opción número dos se recomienda para alumnos entre 1 y 3 años de entrenamiento.
La opción número tres se recomienda para alumnos de más de 3 años de entrenamiento
Obviamente con las respectivas excepciones a la regla.

Por consiguiente si deseas entrenar por tu cuenta trata de administrar tus tiempos de acuerdo a como te sientas cómodo, no te forces inútilmente, todo debe ser a su tiempo.

Fuente: mma.uno

 

La familia Gracie, Bruce Lee, y la revolución en las artes marciales

Fuente: Jorge Luna Ortuño/zorbaenfuga.blogspot.mx

He estado viendo algunos videos sobre los Gracies y su paso por los primeros campeonatos de artes marciales mixtas, competiciones bastante más rudimentarias y con menos reglas que las que se celebran actualmente con tanta pompa, abarrotadas de estrellas de cine en sus palcos. Me refiero más concretamente al UFC de 1993-94, y al Open Vale Tudo Japan 94 y 95, donde triunfaron Royce y Rickson Gracie respectivamente. Siempre recuerdo esas palabras de Rickson, publicadas en la Revista Cinturón Negro, donde decía que la familia Gracie había logrado hacer en los 90 lo mismo que Bruce Lee había hecho en los 60: revolucionar el mundo de las artes marciales. Ruptura de un paradigma. Bruce Lee había revelado la ineficacia de un montón de cosas que los estilos clásicos mantenían en sus métodos de entrenamiento. “Son florituras, desesperación organizada”, decía Bruce Lee. En los campeonatos de Long Beach, principalmente, Bruce presentó a la comunidad americana de artes marciales su visión, el germen de sus nuevos conceptos, que después se vendrían a llamar Jeet Kune Do. Los Gracie por su parte se encargaron de establecer un par de afirmaciones fuertes en la escena: Primero que no sirve de nada ser un campeón de deportes de combate para pelear en la calle, porque la mayoría de las peleas en la calle terminan en el suelo, y si no sabes desenvolverte en esa faceta en realidad no estás muy bien parado.

Reclamaron la atención hacia la pelea en el suelo, en la que ellos eran verdaderos especialistas, a la cabeza de Helio Gracie, el padre de la mayoría de ellos, con una tradición de 65 años peleando en este tipo de torneos, desafíos sin límites de tiempo ni protecciones donde se confrontaba la efectividad de los estilos. Los Gracie salieron victoriosos de prácticamente la mayoría de esos desafíos, es cierto que Helio Gracie perdió con una llave de brazo con el campeón japonéz Kimura, pero basta con enterarse de los todos los pormenores de aquella pelea para darse cuenta de que esa no era completamente una derrota. En todo caso, el criterio que definía la búsqueda de Bruce Lee, tanto como de los Gracies, era la efectividad. ¿Qué funciona y qué no, en una pelea callejera? ¿Qué funciona para mí, con mis características, mi complexión física y mis habilidades?

En sus peleas en Japón, Rickson Gracie demostró ser efectivamente el mejor peleador de los Gracies, el mejor entrenado, el más fuerte, quizás con la mejor preparación para pelear en el clinch, buen uso de la mano adelantada, y definitivamente magistral en el suelo. Royce también tenía unas postura parecida puesto en combate. Mano derecha adelante, la pierta adelantada usada para medir la distancia, distraer la guardia del rival, atacar la rodilla del oponente, y también para encubrir un intento de cierre de la distancia. Hacían caso de los postulados de Bruce Lee, en cierto sentido, que decía que la mano y la pierna adelantada debían hacer el 90% del trabajo.

La diferencia es que para ellos la única manera de finalizar el combate era en el suelo. En el primer Open Vale Tudo Rickson Gracie no tuvo inconvenientes, pasó por encima de sus tres oponentes, a su turno, en una misma noche: estranguló al estudiante más destacado del japonéz Kimura, aquel que derrotara a Helio Gracie, y barrió con los otros dos en base a un duro y básico ground and pound. Fue en el siguiente torneo, en la primera pelea con Yamamoto, campeón japonez de jiu jitsu de los pesos pesados, en el que tuvo algunos incovenientes. El riesgo de ser estrangulado con una guillotina, pero también quedaba la vista la imposibilidad del Gracie Jiu Jitsu de finalizar una lucha cuando el oponente no podía ser llevado al suelo; en esto caso era porque Yamamoto pasó casi toda la pelea agarrado con un brazo de la cuerda superior del ring. Ya volveremos a esto. Fue sin embargo una cuestión de tiempo, de aplicación de todas esas virtudes, contraculturales en este tiempo, que las artes marciales ayudan a desarrollar para la vida: paciencia…, paciencia, concentración prolongada, estado de alerta, sensibilidad, velocidad para saber aprovechar el momento en el que el oponente comete un error… Y Rickson lo finalizó. Despierta admiración Rickson cuando uno visiona sus peleas, aunque no sean siempre las más entretenidas, siempre tan calmo, con esa “determinación de hierro”, como si la misma naturaleza no pudiera concebir otro final que el de él victorioso con la mano alzada; es bien cierto que a ese nivel ya no era cuestión de perder o ganar, sino de terminar el combate con honor, llevarlo hasta su final. No extraña que los mismos japoneses lo hayan considerado un verdadero samurai de nuestra época. Lo que sí dejó en tela de juicio su capacidad para pelear sobre sus dos pies; como él diría, su juego en stand-up tiene demasiados vacíos, es demasiado abierto, y ante un buen striker estaría en serios problemas. Lo mismo se aplica para todos los Gracies, bien que esto quedó en evidencia con el paso de los años hasta llegar al siglo XXI. Royce hizo una excelente pelea contra Keith Hackney, un muy buen golpeador, y esa fue quizás su mejor presentación de pie.

En lo que los Gracies se equivocaron fue en liberar a las artes marciales de una tara que la delimitaba en ciertos patrones de visión, pero sólo para devolverla después a los barrancos de una vieja discusión, una discusión que Bruce Lee se había encargado de derribar como un falso problema. Estábamos todos muy influenciados hasta aquel tiempo por las fantasías que el cine de artes marciales, que nos impulsaba a todos a creer en los puños y en las patadas como en una especie de dogma. No sólo Chuck Norris, el mismo Bruce Lee, y las espectaculares patadas de Van Damme, o el aikido de cine de Steven Seagal se quedaban para otro día. Había ahora que saber defenderse en el suelo. Incluso Seagal empezó a agregar en su coreografía algunos elementos de Gracie Jiu Jitsu en esa época, como se puede ver en su película Alerta Máxima II. Pero en lo que se equivocaron los Gracie fue en devolverlo todo a una miserable discusión de cuál es el mejor estilo, qué es lo definitivo, lo último, lo imparable, y ese tipo de chorradas. Del plano de la inmanencia que había logrado alcanzar, casi rozando los dedos con los conceptos del Jeet Kune Do de Bruce Lee, lo dejaban resbalar todo de vuelta a la cochina trascendencia. Transaban con la trascendencia. Y todo perdió su sorpresa, su impersonalidad, su caracter indiscernible. Otra vez la pregunta ¿quién? remitía a una persona o a un estilo y ya no a una fuerza. De ahí que los Gracie se hicieron previsibles, demasiado unidimensionales, y Sakuraba se encargó de mostrárselo al mundo: fuera del suelo los Gracie eran casi peces fuera del agua. Una vez que los strikers aprendieron a defender los take downs y las proyecciones, el juego comenzó a cambiar de nuevo, el barco se inclinaba de vuelta hacia el Sur.

Hace poco leí una entrevista en la que Jon Jones, el poderoso y multifacético campeón de los pesos semicompletos del UFC, decía que uno de sus ídolos es Bruce Lee, y que su enseñanza “el mejor camino es tener el no-camino”, era una de las guías que procuraba tener en mente siempre. Esto me dejó gratamente sorprendido. “El mejor estilo es el no-estilo”.

Pensamiento oriental, taoísmo, budismo zen. Jones comprendió que un elemento importante para cualquier guerrero recae en su capacidad para hacerse indiscernible, devenir-imperceptible, a nivel del estilo, no decir este mejor que aquel, porque de repente las fronteras entre los estilos se borran, y esto es realmente artes marciales mixtas. Tomar esto de aquí, y esto otro de allá, pero no para formar un benjunje de técnicas, sino siempre en base a unos conceptos. Eso sí, se pelea por honor, con honor, esto es algo que no se cambia ni se deja de lado, sin importar el estilo que se practique, respetando la larga tradición de las artes marciales. A lo que llegamos con esta nueva mentalidad de hacerse indiscernibles es a la comprensión de por qué Jon Jones sea un campeón extraordinario, tan devastador, quizás el más sorprendente en la historia del deporte, quizá un poco por arriba en esa categoría sobre la araña Anderson Silva.

En la actualidad Anderson Silva, un golpeador tecniquísimo, de excelente juego de pies, uso del directo adelantado, con dominio de jiu jitsu brasilero, es el rey en la categoría de los medianos. Jon Jones hace lo propio en semicompletos, haciendo uso no sólo de sus excelentes derribos de lucha, sino también de los conceptos del jeet kune do: patadas laterales a la pierna adelantada del rival, uso del directo de derecha, patada de chequeo a la espinilla con la pierna retrasada…, cambio de niveles… Lyoto Mashida es todavía una fuerza en este mundo de combate, aunque no esté en posesión de ningún cinturón, pues hace gala de su guardia natural, un completo juego de contraataque y un excelente juego de pies. José Aldo en pesos más ligeros es sorprendente, quizá el que tiene la técnica más depurada de golpeo, de una versatilidad impresionante, explosivo, cortante como una navaja. Y cómo olvidar a Junior Dos Santos, campeón de los pesos pesados, fuerte, ágil, de un boxeo debastador para MMA, uppercutt y excelente jab, además de juego de pies.

El mundo de las artes marciales ha girado, la atención a la pelea de pie ha vuelto, pero nadie deja hoy de entrenar su rutina de pelea en el piso. En resumen, nuestra era quizá sea testigo de la construcción de los peleadores más completos en la historia de la humanidad. De vuelta a Roma y las viejas peleas a muerte, o lo más cerca posible a ello.

Filosofía de las Artes Marciales y valores.

Muchos grandes maestros coinciden en que hay un plano que, gradualmente, adquiere una enorme importancia y dimensión, y que con el paso del tiempo, el practicante de artes marciales valora como esencial e inherente a su Arte: su interacción con la realidad exterior que le rodea. Es por ello que las Artes Marciales deben representar:

  1. a) Un método de relación personal.
  2. b) Un método de dinámica de grupos en el interior del Dojo (lugar de práctica).
  3. c) Un método organizativo.
  4. d) Un método de introspección.
  5. e) Un método de trabajo filosófico.
  6. f) Un método de educación de actividades vitales y sociales.
  7. g) Un método de interiorización de valores.
  8. h) Un método unitario de posiciones ideológicas diversas.
  9. i) Un método de crecimiento personal.
  10. j) Un método de puesta en común y respeto.

(http://jlgarcia.galeon.com.)

 Entender la filosofía de las artes marciales es entender que cualquier practicante lucha por superarse a sí mismo, que cualquier practicante debe vivir y actuar como un ser humano ejemplar y que un arte marcial no es una secta, ya que no buscan la sumisión de sus miembros a un líder, sino que, por el contrario, ofrecen a sus practicantes un camino para mejorarse a sí mismos.

El párrafo anterior nos indica de forma global lo que concierne a este apartado del trabajo, ahora se realiza un análisis más en profundidad entrando ya en el apartado de los valores sociales de las artes marciales. Para ello, el artículo escrito por Gonzalo Velasco Canziani en la Web http://www.redmarcial.com nos será de gran ayuda. Según él, entender la filosofía de las artes marciales y sus valores sociales es poder responder a estas preguntas:

 ¿Que es hoy en día el Bu Do (el camino de las Artes Marciales)?

¿Qué función cumplen en la sociedad y, más importante aún, dentro de nosotros mismos los principios de estas antiguas

Artes? ¿Qué ganamos, qué recibimos y que damos de nosotros en el Dojo?

Todas estas preguntas que tarde o temprano nos hacemos los practicantes de Artes Marciales son parte de nuestro cuestionamiento y son parte de lo que se puede llamar filosofía de las Artes Marciales.

Lo que nos lleva a un Dojo a aprender un Arte Marcial, las motivaciones iníciales, pueden no ser las que nos acompañen toda la vida. Nosotros cambiamos; nuestra percepción de las cosas, la vida y de nosotros mismos cambia y puede cambiar también nuestra motivación, nuestros objetivos y, además, la dedicación y pasión que le dedicamos a esta y cualquier otra actividad en nuestra vida. Pero para las Artes Marciales (y otras disciplinas de la vida) se requiere siempre una buena dosis de vocación, de pasión y algo que en el occidente no es tan apreciado pero en el oriente sí: la “mente de principiante”, el estar abierto siempre a aprender cosas nuevas, entender mejor algo que creíamos que ya sabíamos, nunca creer que ya no hay nada por aprender.

Las Artes Marciales representan un largo camino; un camino que implica, desde el punto de vista técnico, llegar a comprender y manejar una cantidad no pequeña de técnicas más o menos elaboradas de “defensa personal”. Para esto, se requiere y SE GANA el constante crecimiento personal y el autoconocimiento físico u orgánico (de mi cuerpo, sus posibilidades y límites, la coordinación motora, reflejos, capacidad elasticidad y resistencia física, etc.), así como en lo intelectual y espiritual (lo que se refiere al desarrollo de lo más íntimo en la persona, su fuerza de voluntad, su moral y otros aspectos más personales). Estas Artes son mucho más que un deporte.

Todo esto, además de ser una gran aventura personal, como lo es una aventura la propia vida, requiere una buena dosis de trabajo. De nuevo aquí, las Artes Marciales se parecen a todo lo demás que hacemos (y nos importa) en esta vida.

El viejo código moral del samurai (los guerreros medievales japoneses), el Bushido, hablaba de honradez y justicia (Gi), valor heroico (Yu), compasión (Jin), cortesía (Rei), honor (Meyo), sinceridad absoluta (Makoto), deber y lealtad (Chugo). Todos son valores para ser ejercidos tanto frente a sus superiores (maestros, señores, autoridades, padres y ancianos) como con el resto de las  personas y colegas. Estos valores no son sólo aplicables en el Dojo y el campo de batalla, sino también en el hogar y en el día a día.

Muchos de los grandes Maestros decían explícitamente que un practicante de Artes Marciales debía cultivarse tanto física como intelectual y espiritualmente. También se exigía a los discípulos dedicación, ganas de aprender, mostrarse merecedor de recibir ese conocimiento.

Lamentablemente, hoy en día, en muchas actividades, el desgano, la falta de dedicación y de compromiso parecen haber ganado demasiado espacio en el actuar humano. Esto no es diferente en las Artes Marciales tradicionales. A excepción de algunas actividades con gran dosis de “marketing” y propaganda de logros fáciles, rápidos y “de última moda”, los locales de entrenamiento están cada vez más vacíos. Los profesores e instructores se cuestionan el por qué de esta realidad (se culpan, muchas veces, por ella) y nos podemos preguntar a qué se debe todo esto.

¿Han perdido espacio las Artes Marciales? ¿Han salido de moda? ¿Ya no sirven para nuestro crecimiento personal y la convivencia pacífica en sociedad? ¿Ya no quedan “guerreros” en nuestra cultura? Nosotros mismos, ¿valoramos estos principios? ¿Los ejercitamos?

La realidad socio-económica, cultural y moral de nuestro tiempo, en todo el mundo, no es de las mejores (mirándola en perspectiva histórica). Pero ¿es esto suficiente para minar nuestra energía de vida y nuestra fuerza para crecer como personas y construir una sociedad y un mundo mejor?

Vemos el desgano, las preocupaciones y problemas (reales) económicos ocupando el primer plano en el día a día de las personas. Para algunos esto es suficiente disculpa para no entrenar ni cumplir las obligaciones con el Dojo (lugar de práctica), su Sensei (maestro) y sus Otogai (compañeros). Tal vez crean que antes no era así. Pero se equivocan. En la época de los Maestros de nuestros Maestros, también había problemas económicos. Los karatecas de Okinawa eran campesinos, maestros de escuela, policías, etc.; o sea, tenían que trabajar para mantenerse y a sus familias. Había (y hay) desastres naturales como huracanes, terremotos, maremotos, epidemias, días de extremo calor, de extremo frío, etc.

Había problemas políticos y guerras que solo traían (y traen) muerte, destrucción y muchos problemas sociales a largo plazo, como consecuencia. Asimismo, los Maestros exigían (y mostraban) todos esos buenos valores a sus discípulos: dedicación, constancia, lealtad, honor, autodisciplina, cortesía. Y no creamos que económicamente la cosa era más fácil porque no se cobraba mensualidad en aquellos Dojo. Al principio los Maestros – que elegían con mucho cuidado a sus alumnos y futuros discípulos – no cobraban dinero por enseñarles Karate. Pero los alumnos le “pagaban” gustosos a su Maestro arreglando y limpiando constantemente el Dojo e incluso la casa del Maestro. Hubo muchos casos en que los alumnos construyeron una casa o un Dojo para su Maestro. Otros llevaban al Maestro a vivir a su propia casa cuando éste ya estaba anciano. Un Maestro se seguía toda la vida, no sólo “hasta que le dieran el primer cinturón negro” como lo hacen algunos hoy en día.

Los orientales hasta visitan la tumba de los antiguos Maestros muchos años después de su muerte, como muestra de respeto por su memoria y agradecimiento por sus enseñanzas. Hoy en día, si agradeciéramos a nuestros maestros (sean de la disciplina que sea) todos los conocimientos que adquirimos gracias a ellos probablemente estaríamos en una sociedad mucho más agradecida y el trabajo del profesor estaría elevado a una escala mucho mayor de reputación, por no decir que si nuestros hijos consideran a sus maestros como tales no existirían los problemas actuales de violencia en las aulas, depresiones de docentes, etc.

En el arte de la guerra, el guerrero supremo derrota a sus enemigos sin luchar… eso es porque lucha constantemente contra su único real enemigo: su enemigo interior. A ese, que nos lleva al desgano, a la cobardía, la envidia, a ese hay que derrotarlo todos los días a pura fuerza de voluntad y puro Ki (energía interior). Los que con suerte lo logren, algún día, serán llamados “Maestros”.

Podemos llegar a hacernos la pregunta de por qué es necesario que en nuestra sociedad mantengamos unos valores sociales. Según Santos, J. y Albiac, N.; en el libro Aikido, la armonía universal “ el ser humano en cuanto agente cuya actividad transforma y altera el equilibrio natural del planeta que habita, le conviene por su propio bienestar y supervivencia sujetar sus actos e interrelaciones al buen orden de unas normas o principios éticos, basados en el respeto más escrupuloso hacia el entorno y hacia sus semejantes” y nos indican cuáles son esos “principios éticos”que en la antigüedad eran los principales valores que conformaban el código de honor de los samuráis:

  • La rectitud. Ser capaz de tomar una decisión sin vacilar. Ser justo y objetivo en toda circunstancia.
  • El coraje. Hacer siempre lo que es justo, cueste lo que cueste, sin miedo al miedo.
  • La bondad. Ser magnánimo y tolerante. Estar siempre dispuesto a perdonar.
  • La cortesía. Las buenas maneras, así como el respeto en el trato con los demás y en el comportamiento individual.
  • El desprendimiento. Actuar desinteresantemente, sin egoísmo.
  • La sinceridad. Decir siempre la verdad. Ser fiel a la palabra dada.
  • El honor. El valor, el aprecio y la defensa de la dignidad propia.
  • La modestia. No ser soberbio ni vanidoso.
  • La lealtad. No traicionar a nadie ni tampoco a sí mismo.
  • El auto dominio. Control de los pensamientos, las palabras, los actos y las emociones.
  • La amistad. Saber compartir, colaborar, ayudar, etc.

Posteriormente, en tiempos más modernos, el código de honor citado sigue siendo reconocido y aceptado como el código ético de todas las artes marciales japonesas. Los maestros más célebres, creadores de las disciplinas de combate que hoy practicamos (judo, jiu-jitsu, karate, aikido, kendo, etc) como buenos conocedores de la naturaleza humana, sabían que los adversarios más temibles no son “los otros”, sino nuestros propios defectos y debilidades, por ello coinciden en sus objetivos al proponer a las artes marciales como una vía de perfeccionamiento personal, antes que como un simple método de lucha, a fin de que cada practicante alcance el máximo desarrollo global de su personalidad.

Pero estos autores no sólo citan los valores que todo practicante debe alcanzar para su máximo desarrollo, además, citan los “principios morales de valor perenne”: “El mundo que vemos es el reflejo del mundo mental de los individuos que componen la sociedad, y todo aquel que tiene una relación de enseñanza (y por tanto, una influencia psicológica sobre sus alumnos) está en el deber de adquirir ciertas virtudes morales como:

  • Integridad. Trata equitativamente a todos, di siempre la verdad y sé fiel a tus compromisos.
  • Simpatía. No confundas la simpatía con la adulación y la falsedad en el trato. Son enemigos de la simpatía: el sarcasmo, el ridículo, la burla, la calumnia, el rencor, la jactancia y el orgullo.
  • Generosidad. Nadie puede adquirir sin dar, ni cabe dar sin recibir. Guárdate de la codicia, la mezquindad, la suspicacia y la envidia. Sé generoso y magnánimo.
  • Sinceridad. No recurras a cumplimientos falsos. Muéstrate tal como eres, sin fingimiento.
  • Imparcialidad. Los prejuicios son el más grande obstáculo para conocer la verdad. Examina, interroga, considera y analiza cada cosa libre de prejuicios, simpatías o antipatías.
  • Adaptabilidad. La capacidad de adaptación ante los imprevistos y las situaciones insólitas se alcanza mejor conociendo las leyes universales que las formas concretas o detalles.
  • Paciencia. Sé atento, complaciente y tolerante con todos y sobre todo con aquellos que te llevan la contraria o que difieren de ti en opiniones, ideas y creencias.
  • Serenidad. La serenidad no es indiferencia, sino el control de uno mismo, sabiendo dominar los impulsos ante los conflictos, las dificultades o la adversidad.
  • Autoconfianza. Nadie cree ni confía en el que vacila, duda o titubea. Más vale obrar con decisión y equivocarse que no acertar después de muchas vacilaciones, porque en este caso hay error y debilidad.
  • Desprendimiento. No te ates a las cosas (dinero, fama, poder, prestigio), pero tampoco las desprecies. Disfruta de las cosas con alegría pero sin apego. Libérate del deseo de “retener” y del miedo de “perder”.
  • Paz interior. “Cada uno debe encontrar su paz en su propio interior, y la paz para ser verdadera, debe ser ajena a la circunstancias exteriores” (M. Gandhi).”

Hasta ahora, hemos analizado la filosofía que predomina de forma general en todas las artes marciales, viéndolas desde una vertiente tradicional. Como todos sabemos, las artes marciales son hoy día consideradas también como deporte. Por tanto, es lógico que nos surja la duda de saber si todas las características citadas anteriormente en cuanto a la filosofía de las artes marciales son también aplicables en la vertiente deportiva de estas artes, y por tanto poder aprovechar todos los beneficios que se derivan de esa filosofía en distintos contextos como el educativo, el  ecreativo…etc.

 La respuesta es un sí tajante. Las artes marciales son artes marciales y como tales transmiten todos sus valores y su filosofía, ya sea en su vertiente tradicional o en su vertiente deportiva. Los problemas que estas artes van a tener en cuanto transmisoras de valores son los problemas que tienen todos  los deportes en general: competición, envidia por el otro, problemas alimenticios para entrar en las distintas categorías de peso, rendimiento, selección de talentos… Pero, ¿cuándo un arte marcial traspasa la barrera para ser considerada como deporte? ¿Gracias a qué hechos concretos de un arte marcial sabemos que también se trata de una actividad deportiva? Según Oliva, A.; Torres, F.; y Navarro, J; en el libro Combate supremo, “el término deporte, adquiere un significado de actividad motriz que persigue una búsqueda de la distracción, el placer y cuyas normas y reglamentos van implícitas en la propia actividad y en su contexto. El combate tiene una aceptación en la que se concibe como el modo de superar ciertas dificultades a través de la lucha con uno mismo. Es decir: combate supremo es el modo de superarse a sí mismo a través de la actividad del combate de forma placentera, lúdica y sin más objeto que la propia decisión personal de superación. La lucha, el boxeo, la esgrima, el kendo, el karate, el judo, el taekwondo…etc.

Son conceptos, ideas y formas diferentes de entender e interpretar la profunda búsqueda que cada uno tiene consigo mismo. Mediante enfrentamientos físicamente duros se depuran aspectos muy profundos de la identidad del practicante. Arte marcial y deporte se hermanan en la actividad del combate.

Es el momento del enfrentamiento, duro pero bello, dramático pero noble, definitivo pero auténtico y único. De esta manera, a pesar de las apariencias, a pesar del castigo físico, que es asumido entre ambos contendientes, el combate supremo armoniza el arte y el deporte. Así, el deporte adquiere verdadero sentido en su propio significado. Así, el combate se desliga de esos tópicos que le confieren un rango eminentemente destructor.”

Hasta ahora no empieza a cobrar sentido este trabajo. Ya hemos conseguido enmarcar arte marcial dentro del contexto deportivo y por tanto, podemos aprovechar las actividades deportivas (judo, karate, taekwondo,…etc.) como agentes transmisores de valores sociales.

En definitiva, podemos concluir este apartado diciendo que la filosofía que engloba y caracteriza a las artes marciales transmite una serie de valores  sociales que pueden ser muy fructíferos en la sociedad actual. Que la relación entre arte marcial y deporte se hace patente en el momento del combate (como superación personal, combate lúdico…) y que dicha filosofía se podría resumir con lo que se conoce como DOJO KUN o principios rectores del karate, (en mi gimnasio, los nombramos y repetimos con el profesor antes de cualquier clase de karate). Dichos principios son: formación de la personalidad, rectitud, esfuerzo y constancia, respeto a los demás y reprimir la violencia.

Manuel Rasero Ruiz 3º E INEF (Madrid)