Lethwei (Arte Marcial Birmano)

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El boxeo birmano, originalmente llamado lethwei o “Myanma yuya louvi” (Myanmar traditional boxing en inglés), y en su versión deportiva llamado bando-kickboxing, desde los años 60, está considerado, junto al muay thai, como una de las artes marciales más peligrosas del mundo.

Esta práctica famosa de cercar con las manos y con los pies desnudos volvería al siglo III cuando los monjes habían querido entrenarse y defenderse. Es un boxeo “marcial” que presta a la herencia de guerrero birmana toda su panoplia de estrategias. Se volvió comienzo popular del siglo XI bajo el Rey Anawratha, con combates entre tribus con y una violencia sin medida. La manera de enfrentarse es muy específica, se asemeja a otras prácticas orientales.

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En la manera ancestral, la lucha es dirigida por dos árbitros y ocurre en un círculo donde cada forma de golpeo y de proyección es autorizada. La era moderna introdujo las reglas del boxeo occidental, particularmente los guantes (No muy usados en las competencias profesionales, solo se usa generalmente el vendaje) las protecciones, los Rounds y el ring. El panel técnico del combatiente es muy variado y los comportamientos son inspirados por otras prácticas del combate de Birmania. Las numerosas acciones espectaculares son encontradas, particularmente las técnicas voladoras (patada saltado, golpe con rodilla y con codo en vuelo), y técnicas en marchar de escalera (patadas y golpe con rodilla). En el pasado, a boxeo birmano tradicional era la antítesis de Thai, por su aspecto brutal y primario. Hoy, no es así, porque es organizado bajo las circunstancias modernas y puede ser agradable a quien no acostumbra tal violencia.

En Lethwei existen quince niveles distintos (llamados grados) para las personas mayores de 15 años de edad, según el grado de habilidad en dicha arte marcial.

En Lethwei los colores de los cinturones ordenados de más inexperto a más experto son: ​

Grados Inferiores:

    Cinturón blanco

    Cinturón blanco-amarillo

    Cinturón amarillo

    Cinturón amarillo-naranja

    Cinturón naranja

    Cinturón naranja-verde

    Cinturón verde

    Cinturón verde-azul

    Cinturón azul

    Cinturón azul-marrón

    Cinturón marrón

Grados Superiores:

    1ºGrado cinturón Negro-rojo (negro infantil -15 años)

    1ºGrado – Negro

    2ºGrado cinturón Negro-rojo (negro infantil -15 años)

    2ºGrado – Negro

    3ºGrado cinturón Negro-rojo (negro infantil -15 años)

    3ºGrado – Negro

    4ºGrado – Negro

    5ºGrado – Negro

    6ºGrado – Negro (Grado honorífico)

    7ºGrado – Negro (Grado honorífico)

    8ºGrado – Negro (Grado honorífico)

    9ºGrado – Negro (Grado honorífico Master)

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Nueve técnicas tradicionales componen la práctica del boxeo birmano. Las características técnicas del Lethwei incluyen tres componentes principales, las armas que son usadas, las finalidades que son apuntadas y las distancias de la lucha. Aquí encontramos:

  • El uso de todo el arsenal disponible del cuerpo, del golpeo y de la proyección (nueve armas principales: cráneo, dos puños, dos codos, dos rodillas y dos pies),
  • La búsqueda para el golpeo del conjunto del cuerpo del oponente,
  • La gestión de tres distancias de combate: distancia larga (particularmente de la patada), distancia promedio (golpes con rodilla, puño y codo), cuerpo a cuerpo (presiones y proyecciones).

Desde un punto estratégico y a fin recordar es establecido un conjunto de principios. Por ejemplo, encontramos los siguientes principios:

  • Golpear los brazos del oponente antes de atacar el centro del cuerpo (por ejemplo, dar en el golpe con cabeza al bíceps a la vez con un golpe de puño circular al oponente o el golpeo al muslo del oponente con patada circular Low Kick durante una ofensiva con patada circular de línea mediana),
  • Las proyecciones tienen que ser realizadas en el espacio próximo a fin cargar un golpeo inmediato al alcanzar la tierra.
  • Usar las estrategias de los boxeadores del thai (para ejemplo, el golpeo en los miembros inferiores del oponente de tipo Low Kick, o patada del tipo pantera a los brazos del oponente a fin abrir un camino para blancos como la cara).

Tradicionalmente la lucha es ejecutada en un círculo. En las aldeas birmanas, todavía en el siglo XXI, esta lucha tiene mantener su carácter ancestral. La aparición de un ring occidental y de las divisiones parece ser marca de la modernidad.

El encuentro es dirigido por dos árbitros, para poder separar mejor a los protagonistas, y evaluado por seis árbitros. Todas las técnicas son autorizadas, un hombre puede ser golpeado aún en el piso. Los boxeadores luchan durante las partidas muy largas (Cinco Rounds). Los Rounds son alternados por descansos completos de uno o dos minutos.

El equipamiento es poco, el competidor usa pantalones de boxeo, manos fajadas, así como una protección de los genitales, cinta de cuero entre los dientes. Hasta ahora, muchos boxeadores birmanos tienen tatuado el tronco y los pies. En algunos, usted podrá ver sus victorias, en otros – las imágenes de animales como: (águila, serpiente, pantera, tigre, etc..) simbolizando fuerza, valor, y coraje.

El lethwei-yei

Danza guerrera ejecutada en el comienzo de la lucha para mostrar habilidad y coraje. El fin de la danza se da cuando los brazos cruzados hacen que se golpee cada uno de los sus hombros con la mano opuesta para anunciar que el boxeador está listo para luchar. Una danza de victoria es ejecutada también tras la decisión de los árbitros.

El let-khamaungnkhat

Presentación de las armas usadas durante la lucha de lethwei por el boxeador él mismo. Golpea el brazo opuesto con su mano abierta. La presentación es realizada del alto al bajo, inicialmente con los puños y los codos, entonces con la rodilla y por último con los pies.

Te dejamos el link para que veas una de estas peleas en horario estelar… que la disfrutes.

HOP GAR (Lama Kung Fu – Lama Quan Pai)

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El Hop Gar es un arte marcial surgido en los templos budistas del Tíbet allá por el siglo XV. Para explicar sus orígenes, hay que remontarse a los tiempos en los que los Trappa, o monjes médicos del Tibet procedentes principalmente del monasterio de Debrung se trasladaban a pie o caballo hasta apartadas aldeas y se veían asaltados con frecuencia por bandoleros de las montañas. Para su autodefensa, idearon un conjunto de técnicas al que llamaron Amarée (también llamado Amarre o Suntrukiompa). El Amarée destacaba por sus precisos ataques a puntos vulnerables del cuerpo y por sus métodos de dislocar y agarrar del método Nilad o Nilahk, y se basaba en el conocimiento que los monjes poseían sobre los puntos neurálgicos del ser humano. También usaban golpes con los miembros superiores (las túnicas budistas les impedían ejecutar patadas), apartado que conformaba el Dolo. Así, tanto el Nilad como el Dolo y la respiración y concentración eran los pilares del Amarée, arte que los monjes debían dominar.

Hop Gar

La primera figura a reseñar en la historia del estilo es el monje lama Daidot (también llamado Atato o Adeito) que creció en una familia de nómadas y vivió como ermitaño en el Tibet en el siglo XV, bajo la dinastía Ming. Desde pequeño, comenzó a practicar las técnicas de lucha de su pueblo y adquirió mucha destreza en tales artes. A los años su familia viajó al Tíbet y fue internado en el templo de Debrung, donde, bajo la supervisión del lama Gongut, se formó como monje lama. En el pueblo de Tala conoció a otro monje lama del que aprendió el Nilahk y otros técnicas. De los monjes Trappa de Debrung y Potala aprendió medicina tradicional y Hsalung, una forma de Rei-ki tibetana. Según cuenta la leyenda, un día su momento de meditación se vio turbado por el ruido que causaba una violenta lucha entre un mono y una grulla. A raíz de este acontecimiento, decidió incluir en el sistema Amarée que había aprendido, técnicas inspiradas en los movimientos de ambos animales. Al nuevo método le dio el nombre de Rugido del León, pues este animal es símbolo de valentía y vigor y el guardián de la Rueda del Orden Cósmico o Dharmachakra. El sistema se basaba en el número 8 y se aprendían los 8 puños largos y 8 puños cortos (Ba Chang-Chuan y Ba Tuanchuan), 8 dedos (Ba-Dien Shiuh), 8 agarres (Ba Chim-Na), 8 patadas (Ba-Tantui), 8 posturas básicas (Bufa, Buxing), aparte de las formas de la grulla, ocho técnicas Dolo, el puño de hierro y la palma de Buda. Además, se enseñaba a no separar las manos del cuerpo y a golpear sólo en puntos vitales. Transcurrió el tiempo y Daidot se hizo famoso en la zona por su nuevo estilo de lucha. Al cabo de un tiempo se marchó al templo Ting-Juk-Luiyang. Algunas fuentes mencionan que decidió transmitir su estilo íntegro a Logutwun pero otras citan que el arte pasó por algunos maestros antes de que Logutwun lo aprendiera.

Hsing Lung

Logutwun cedió sus conocimientos (y nuevos conceptos que él introdujo) sobre el arte del Hop Gar en secreto a su discípulo Jikboloklotao (Jikboloklotow), también conocido como Ng Mui, un monje que vivía en Ching-Hoi (Qinghai), aldea en la frontera entre China y el Tibet. Introdujo al estilo técnicas chinas, filosofía budista y taoísta y aspectos internos y se convirtió en el primer patriarca del Hop-Gar. A su estilo lo llamó Lama-Quan o Boxeo de los Lamas, en memoria de los ancestros religiosos del estilo. Enseñó budismo y su estilo de kung fu del Lama a sus cuatro alumnos, llamados Kup-Duk, Gai-Bai, Ling-One y Fan-Tiu, pero lo recibieron de manera fraccionada. Hsing LungDe este modo, Kup-Duk recibió las enseñanzas de la grulla y el mono, que se basa en mantener los brazos separados del cuerpo, esquivando los ataques principalmente en ángulos de 45º mientras se realiza un bloqueo y sus ataques van dirigidos a los puntos vitales del enemigo; Gai-Bai aprendió el método del Arhat o Luohan, este estilo pone énfasis en el golpe de puños, palmas y canto de las manos, que se basa en el simple adelantamiento, esquivas a 45º para ejecutar sus golpes y cerrando el espacio de desplazamiento del oponente, acechándolo con los pies o barridos; Ling-One el estilo de Ta-Mo o Boddhidharma, basado en el Luohan y en diversos estilos animales y Fan-Tiu el Wei-To, la etapa más avanzada del Lama, basado en el movimiento de los brazos y manos como si fuesen balanzas equilibradas, dándole a sus golpes el efecto de látigo o talla mojada, (sistema de mano muerta del estilo de la grulla), regulando en cada movimiento el fluido vital o Chi. Cuando Jikboloklotao vio cercana su hora de morir transmitió el estilo completo a un quinto discípulo llamado Hsing-Lung (a la izquierda) o Hing-Duk y ordenó a sus cinco discípulos que difundieran el arte por China.

De esta manera, Hsing-Lung que era el abad del templo y famoso por su destreza en Lama-Quan partió a Cantón a principios del siglo XIX. Allí se enfrentó a un célebre pirata, Chang-Pao-Chai, el cual no duró mucho tiempo en pie. A raíz de este encuentro, Chang se convirtió en discípulo monje del maestro Hsing-Lung, pero sin aprender el estilo del Lama. Por su bondad y por su ayuda en la lucha contra los piratas su estilo de lucha fue llamado Hop Gar (Hop Quan) o boxeo del hombre gentil (Hsia-Chia en mandarín). Siguió difundiendo el estilo por la provincia durante tres años (tuvo muchos discípulos como Ta Zhi, Ta Wei, Tayuan, Tachueh, Chou Heng Yuen, Wang Lan Hoi, Wang-Yin-Lin, Chu-Zhi-Yu) hasta que se estableció en el monasterio Ching-Yun de la montaña Teng-Wu-Shan en Chao-Ching (Xiao-Ching), cerca del lago Ting-Hu y comenzó a buscar un sucesor digno para sus enseñanzas. Allí, cerca del mercado, vivía la familia Wang, famosa por su destreza en un estilo de Shaolin del sur. El patriarca, Wang-Ring, un hombre alto y fuerte, era conocido como “el tigre de Chao-Ching”. En una ocasión Hsing-Lung observó cómo en el jardín de su casa Wang rompía un grueso bastón con su tibia y soltó una carcajada. Wang le propuso combatir y su primer puñetazo fue bloqueado sin esfuerzo por Hsing, para acto seguido dislocar su rodilla al parar una fuerte patada con su palma espada. Después recolocó la rodilla a Wang y se convirtió en el luchadWang Yin Linor más conocido de la región. Ambos se hicieron íntimos amigos y Wang envió a su hijo de doce años Yin-Lin (a la derecha) a aprender el arte Lama de Hsing.

Wang Yin Lin

De esta manera recibió las enseñanzas íntegras del arte del Lama-Quan junto con las nociones de curación y sanación que Hsing conocía. Diez años más tarde el maestro Hsing murió y Wang-Yin-Lin abandonó su monasterio teniendo veintidós años y el grado de maestro del arte del Lama. Cuando volvió a casa se dedicó a ayudar a la familia en sus negocios pero con la muerte de su padre, partió para mejorar su kung fu. Se cuenta que llegó a Cantón y retó a cualquier luchador a enfrentarse a él. Unos ciento cincuenta boxeadores acudieron, quedando vencedor el gran Wang-Yin-Lin. Formó parte de la resistencia antimanchú y se unió a otros nueve grandes luchadores formando el conocido grupo de los Diez Tigres de Cantón. Después de retirarse de la rebelión antimanchú, se dedicó durante once años a mejorar su técnica, más concretamente sus desplazamientos, considerados como el principal pilar del kung fu. También creó la forma de los Ocho Trigramas, la de Buddha y desarrolló desplazamientos en círculo, triángulo, cuadrado… Posteriormente abrió una escuela en Cantón y dejó su dirección a su alumno Huang Han (que no había dominado el estilo por completo) cuando ya se sintió demasiado viejo, para retirarse a su pueblo natal, Chao Ching. Otros alumnos suyos, la cuarta generación del arte Hop Gar, como Wang Hin Wing o Li Ying Chuen tampoco recibieron la formación completa. Wang Hin Wing enseñó el arte a Meng Ng Yin aunque este último también aprendió de Wang Yin Lin. Meng emigró posteriormente a América, cambió su nombre por Harry y se convirtió en un gran maestro de quinta generación. Murió ametrallado. Chi Da Wi o David Chin le siguió en la línea sucesoria como líder del Hop Gar en Estados Unidos. Por otro lado, Li Ying Chuen enseñó a Li Kit y Tsai Yi Kung (también estudió con Wang-Yin-Lin) en Sikwan.

Tsai Yi Kung

Tsai Yi Kung fue el séptimo hijo de un rico hombre de negocios de Cantón. Cuando acudió ante Wong-Yin-Lin para que le aceptara como discípulo, este le impuso cuatro condiciones, a saber: trabajar duro, cumplir todos los deseos del maestro hasta su muerte, vivir bajo su mismo techo y pagar tres mil taeles de plata a la familia de Wang. Tsai aceptó y se entrenó bajo la instrucción de Wang durante diez años, aunque al haber perdido este último la vista, le entrenó mediante el tacto, aumentando su sensibilidad ante los movimientos. De este modo, Tsai aprendió las cinco formas elementales: seis fuerzas, pasos que avanzan y retroceden, cadena de hierro, forma del cucharón, pequeño Rey Kong; las ocho formas intermedias: gran Rey Kong, cinco pequeños modelos, lucha de agarre, forma del Santo Budista, Santo que sale de la cueva, Santo borracho, gran consecución, dos unidades Yin-Yang; y las ocho formas superiores: tres fuerzas (cielo, Tierra y Hombre), cuatro figuras, cinco elementos, seis armonías, siete estrellas, ocho trigramas, nueve eslabones y forma del rodeo. El sistema Hop Gar contiene influencias tanto taoístas como budistas, como se extrae de los nombres de las formas. De esta manera, Tsai se convirtió, con la muerte de su maestro, en su sucesor, del que había aprendido todo lo que este sabía. Tsai decidió hacerse revolucionario antimanchú y usó gran parte de su dinero para promocionar la liga Tsi Hong Hui. Por este motivo se vio obligado a exiliarse en Japón, no participando en la revuelta de los bóxer de 1900 por tanto. En 1911, con los Ching expulsados, volvió a China para trabajar como guarda personal y más tarde se hizo ermitaño budista. Después de veinte años viajó a Hong Kong desde Cantón y decidió volver a cambiar el nombre del arte de Hop Gar, a Lama-Quan o Boxeo de los Monjes Lama como forma de honrar a sus antepasados tibetanos.

En Hong Kong, Tsai conoció a Lo Wei Chiang, alumno de Li Kit y le tomó como discípulo, entrenándole durante diez años. Una vez murió Tsai, Lo Wei Chiang se convirtió en maestro y jefe del Lama-Quan para Hong Kong. También Bui Van Lin (Buivan Ling) fue discípulo de Li Kit y posteriormente, el maestro Paul Traggiai estudió con él en Vietnam.

Buivan Ling nació en Saigón, al sur de Vietnam, en el año 1897. De pequeño, el oráculo del Tíbet lo reclamó como una posible reencarnación de un famoso monje. De esta manera, ingresó en el templo Chagpori donde aprendió budismo y medicina tradicional de los antiguos Trappa. También se formó en las artes de combate tibetanas como el estilo de Daidot, técnicas de kung fu esotérico basadas en el control de la respiración (Tum-Mo), técnicas del cuerpo ligero (Lung-Mo) y técnicas de transmisión de conciencia o Powa. Cuando contaba con 21 años viajó al templo en el que había permanecido el gran monje Hsing-Lung, estudiando kung fu durante cuatro años, para luego marcharse y recorrer la ruta de monasterios hacia el Tíbet. Tras la invasión china, en 1956, Buivan Ling se marchó del Tíbet a Saigón, al templo Shuan. Allí se hizo maestro de más de 60 monjes y enseñó su estilo fundamentado en el arte del Rugido del León de Daidot, pero basado también en estilos animales como la grulla, mono, tigre, serpiente, mariposa (estilo creado por Pufa, un monje budista de Kwunlun), oso, mantis, mangosta, cangrejo y dragón y boxeo del monje o Luohan y del borracho.

El maestro Paul Traggiaï nació el 14 de julio de 1942 en Francia e ingresó en el templo Shuan de Saigón con 21 años, por recomendación de un sargento vietnamita, una vez acabó el servicio militar en Vietnam. Durante diez meses estuvo supervisado por Buivan Ling y se encargó de hacer labores domésticas, después de los cuales, y como método para conocer el espíritu del nuevo monje, pudo acceder a aprender el método Lama Quan, aparte de budismo, medicina… Durante nueve años y medio estuvo practicando bajo las instrucciones de Buivan Ling y el hermano mayor. Durante los últimos cuatro aprendió de Buivan Ling el estilo completo de Hop-Gar o Lama Quan Pai, después de los cuales, el maestro pidió que divulgara por occidente el estilo. Paul Traggiaï fue nombrado Lama guerrero en el templo Shuan.

 

Fuente: http://www.los3dragones.com

Karate y Zen

Karate y Zen es uno

Extracto del capítulo “Jutsu y Do – El Arte y el Camino”, del libro de Seikichi Toguchi: “El Zen y el Camino del Guerrero”. “No existe puerta en el camino de la vida que rehúse abrirse ante aquellos que quieren pasar. Si quieres ir a cualquier parte, no importa qué camino elijas, hay miles y todos son buenos. Si, con suerte, alcanzas tu meta, el camino desaparecerá y tú te convertirás en el camino”. “No hay un camino para vuestra vida. Vosotros mismos sois el camino”. Estos son dos dichos que se oye repetir a menudo a los budistas Zen. Ilustran bien la complejidad del concepto de “Do” -el camino. Sin embargo, también es evidente que el camino es lo bastante accesible como para que se le pueda encontrar en nuestra vida diaria. Hoy en día, hacemos referencia a la mayor parte de las artes marciales con el apelativo “-Do”: por ejemplo, Karate-Do. En sus orígenes, todas las artes marciales se llamaban “Jutsu” (técnica).

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La esgrima era Ken-Jutsu, el tiro con arco, Kyu-Jutsu, el Karate, Karate-Jutsu, y así con todas. Cuando Jigoro Kano, el fundador del Kodokan y el Judo moderno, cambia el nombre de Jyu-Jutsu por Jyu-Do (Judo), numerosos artistas marciales siguieron su ejemplo. Ken-Do, Kyu-Do, Karate-Do. ¿Por qué este cambio?. Para comprenderlo, hemos de conocer la diferencia entre Jutsu y Do. Jutsu se refiere a la destreza, al grado o al nivel de habilidad, o a la competencia técnica, que solo algunas personas pueden alcanzar en determinadas disciplinas, después de muchos años de un duro entrenamiento especializado. En los tiempos antiguos, los artistas marciales, cualquiera que fuese su disciplina, trataban de lograr este nivel técnico de Jutsu. Do, por otra parte, va mucho más lejos. Como ya hemos mencionado, significa “camino”. En un sentido alegórico, este camino es el camino de la vida, el camino que todos los hombres deben seguir para hacer realidad su naturaleza profunda. Para el budismo Zen, la meta de la vida es la iluminación espiritual, y el Do es el camino hacia esta iluminación. También es esta iluminación la meta de las artes marciales. Incluso en los tiempos antiguos, el practicante de un arte marcial se esforzaba en llegar al Jutsu, no por la técnica en si misma, sino como un medio de seguir el Do y de alcanzar la iluminación. Para revelar al mundo moderno su aspecto profundo, las artes marciales han cambiado sus nombres de Jutsu a Do. Así, Karate-Do significa el camino hacia la iluminación a través de la práctica del Karate. Seguir el Do puede ser para nosotros algo fácil y natural. Pero debe seguirse este camino toda nuestra vida si queremos realizar nuestra verdadera existencia y ser realmente nosotros mismos. De este modo, seguir el camino puede ser a la vez fácil y natural, y extremadamente difícil.

Karate kid

La mayor parte de nosotros no es capaz de encontrar el camino, o, una vez encontrado, mantenerlo. Hace falta un espíritu fuerte, y perseverancia. La vida de los monjes Zen es un ejemplo de, a la vez, la simplicidad y la dificultad del camino. En el Dojo de Karate siempre somos muy corteses entre nosotros. Una vez fuera de éste, algunos nos dejamos dentro la cortesía y los buenos modales. Somos una persona dentro del Dojo, y otra fuera. Muchos alumnos piensan que es posible que vayamos al Dojo para aprender cortesía y buenos modales al mismo tiempo que las técnicas del Karate. Por supuesto, está bien que se aprendan estos aspectos del Karate: es mejor que no aprender nada en absoluto. Pero este no es el verdadero sentido del Karate. No quiero decir que no tengas necesidad de aprender cortesía y modales: mas bien que ya deberias conocerlos antes de entrar al Dojo. Debo añadir que en un Dojo de Karate debes aprender algo más elevado que las técnicas y que las cortesías, si pretendes encontrar allí el camino. El Karate debe impregnar por completo nuestra vida, tanto dentro como fuera del Dojo. Debes convertirte en una sola persona, vosotros mismos, nuestro auténtico “yo”.

Maestros Marciales.: mayo 2010

 

 

 

Historia de Tang Soo Do / Moo Duk Kwan

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En los pasados 1000 años de historia de Corea, el ejército había amenazado a la familia real por el control del gobierno, les exigían que mantuvieran el código de ética de las enseñanzas taoísta y budista.  El ejército y el gobierno civil se mantenían unidos a diferencia del gobierno occidental, provocando una inestabilidad en los civiles que eran controlados por el gobierno, situación que provoca un ejército débil y la invasión de Japón de una manera triunfal.

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En 1876 Japón conquista Corea trayendo consigo el fin de la dinastía YI (1392-1910) pero antes de su derrota los leales militares viendo que su fin se acercaba deseaban dar a conocer sus tantos logros de un ejército coreano poderoso y fuerte.

   En 1910 Japón anuncia al mundo que Corea es anexada a Japón, siendo parte de su cultura con el nombre de Chosan.

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   El 9 de noviembre de 1914 nacio el gran maestro Hwang Kee en la época de la ocupación japonesa en un lugar llamado Kiong Ki/ZDM de Corea, su padre fue un erudito llamado Hwang Hong Hwan del siglo XIX, fue un sabio quien logro un alto nivel académico.

   En 1921 a la edad de 7 años le despertó a Hwang Kee el interés por las artes marciales, ingresando a la primaria a la edad de 11 años, graduado en secundaria en 1935, fecha en que trabajaba en Manchuria en la vía ferroviaria.

   Hwang Kee a la edad de 15 años practicó Tae Kyun y a los 22 era considerado como un master.  En ese tiempo de su juventud el país estaba en ruinas y sus paisanos mantenidos como analfabetas por el gobierno japonés, sus hijos eran enviados a Japón como esclavos, así como sus pertenencias de valor como pago a la maquina guerrera nipona.

   En mayo de 1936 Hwang Kee Viajó a China y tuvo la oportunidad de conocer a un Maestro Chino llamado Yang Kuk Yin y fue su discípulo desde 1936 hasta 1941, en ese mismo año los japoneses no querían que los coreanos fueran autoindependientes.

   En agosto de 1937 deja al maestro Yang regresando a Seul por razones personales, en 1941 regresa a Manchuria por corto tiempo y visita al maestro Yang para que le diera instrucción.

   En agosto de 1945 se firma el tratado de paz y se retira el gobierno japonés de Corea, este año fue de vital importancia para Corea, se forma el Gobierno Coreano al igual que para Hwang Kee ya que ese mismo año se creó Moo Duk Kwan dando a conocer el arte marcial de Hwa Soo Do al gobierno coreano.

Hwang Kee como artista marcial tuvo muchas experiencias en las disciplinas marciales, él fundo Moo Duk Kwan (Instituto de Virtud Marcial) el 9 de noviembre de 1945 y estableció su primera escuela en Seul, Corea, frente a una estación de ferrocarril para que tuviera mayor visibilidad.  En 1946 China se vuelve un país comunista, motivo por el cual Kwan Ja Nim (Fundador de Escuela) deja de visitar a su maestro.

   Kwan Jang Nim Hwang Kee empezó a enseñar Tang Soo Do combinado con Hwa Soo Do en 1947.

1950-1953 Guerra de Corea. – Fue entonces cuando se dividió el país en Corea del Norte (Comunista) y Corea del Sur (Libre).  Debido a esto las artes marciales se interrumpieron, en septiembre de 1953 al obtener Corea su independencia un grupo de individuos envueltos en las artes marciales vuelven a casa procedentes de Japón y China.  Estos maestros se mezclaron con aquellos que habían continuado entrenando en Corea y eventualmente abrieron escuelas de artes marciales, algunos de los Kwan Ja Nims Originales se dividieron en muchos otros Kwans por sus estudiantes, por su parte “Moo Duk Kwan” estaba dirigido por Kwan Ja Nim Hwang Kee y continuo como su representante.

   En esa misma época 5 escuelas se establecieron para difundir el arte de pateo y golpeo en Corea (se desconoce el tiempo exacto). Los siguientes se conocen como los cinco estilos originales de llaves en artes marciales coreanas, que han sido de gran influencia contemporánea en las artes marciales.  Estas escuelas se llamaban “O Geh Khan Dojang” (1945-1950) antes de la guerra coreana.

Moo Duk Kwan fue el arte de mayor influencia, la organización más grande de este tipo en Corea y Estados Unidos de Norteamérica.  La fortaleza de MDK se debe a que está basada en el aspecto científico del arte y desarrollo, la ciencia de MOO DO y su aplicación del uso correcto de la cadera.

   En 1953 nuevamente se crearon las condiciones para el florecimiento de las artes marciales coreanas

ya que en 1957 se publica una convocatoria por órdenes del General Choi Hong Hee, para dar un nombre al arte marcial practicado en Corea.

Ese mismo año (1957) fue el más significativo para Kwan Ja Nim Hwang Kee en su carrera de artes marciales, en ese entonces el descubre el MOO YEI DOBO TONG JI, que es la documentación histórica más importante y valiosa de las técnicas de artes marciales, el Moo Dobo Tong Ji fue publicado aproximadamente hace 300 años, es el único libro antiguo de artes marciales que conocemos hoy en día, el cual incluye técnicas antiguas coreanas de hace más de 2000 años.

   En mayo de 1961 hubo un conflicto político que duro 30 años marginando Moo Duk Kwan.   La revolución militar tuvo un inmediato impacto negativo en KJN Hwang Kee y Moo Duk Kwan, este presidente deseaba reducir la influencia de MDK , TSD y SBD porque amenazaba la popularidad del Tae Soo Do el cual era apoyado por el gobierno.

   En enero de 1964 se formó la Asociación Coreana de Tae Soo Do bajo el nombre de “Asociacion Inc. Coreana del Atleta”.  El año siguiente la asociación de Tae Soo Do cambio su nombre a “Asociación Coreana de Tae Kwon Do”.

Durante ese tiempo (1964) hubo algunas discusiones y movimientos hacia la unificación de “Tang Soo Do” y  “Tae Kwon Do” los cuales comienzan por el grupo de TKD dirigidos por el General Chi Hong Hee.

   KJN Hwang Kee acepto discutir posible unificación siempre y cuando se cumplieran con el criterio de justicia para ambos grupos, después de un numero de discusiones y juntas, él decidió no estar de acuerdo con la unificación, sus razones eran porque Tang Soo Do era el verdadero y tradicional arte Marcial Coreano.

KJN Hwang Kee creía que su responsabilidad eran mantener su herencia y pasarla a generaciones Moo Duk Kwan que vinieran y para que estuvieran orgullosos de ella.

   Como resultado en el intento fallo en la unificación, un movimiento de oficiales de Tae Kwon Do bajo la dirección del general Hee, estuvo reuniendo ventajas políticas, presiones, utilizando muchas tácticas injustas para confundir a muchos instructores de Moo Duk Kwan.   Poco a poco la disciplina de MDK se fue debilitando por la influencia política, miembros se fueron cambiando a Tae Kwon Do y empezaron llamar su grupo: “Tae Kwon Do Moo Duk Kwan”.

   KJN Hwang Kee mantuvo la organización y su nombre durante esta privación política por lo que sabía la importancia extrema y el futuro valor que obtendrían las artes marciales coreanas.   Hubo un incidente en el cual alguien intento destruir el KWAN YEOK BU (Libro de registro de Dan) para borrar los archivos de la disciplina de Moo Duk Kwan pero no lo pudo lograr. Este libro fue creado por KJN Hwang Kee cuando graduó su primer alumno Dan; Mr. Kim Un Chong quien fuera asignado como Dan Numero 1 de Moo Duk Kwan.

  En noviembre de 1965 KJN Hwang Kee gana el pleito legal y salva a la asociación después de larga y difícil batalla.  En 1966 al obtiene el resultado a su favor de la corte suprema para difundir este arte marcial en otros países como ahora lo son: Estados Unidos de Norteamérica, Grecia, Gran Bretaña, Francia, Belgica, Alemania, Italia, Suiza, Holanda, Puerto Rico, Argentina, Malasia, Australia, Brunei y México. Tang Soo Do sigue cruzando fronteras y fortaleciéndose cada día más.

  Para el Gran Maestro Hwang Kee no es problema que otras organizaciones tengan su conexión con MDK porque a pesar de todo solo existe un Verdadero Moo Duk Kwan.

*Información tomada del libro: Historia de Moo Duk Kwan de KJN Hwang Kee./jlgarcia.galeon.com

¿POR QUÉ FUNCIONA EL TAI CHI CHUAN COMO DEFENSA PERSONAL?

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La imagen que hoy se tiene del Tai Chi Chuan a nivel popular es de una danza suave muy apropiada para la salud.

Si bien es cierto que esta faceta saludable del Tai Chi se ha extendido mucho entre la población mundial, debido a la necesidad de la gente de bajar sus niveles de estrés y ansiedad en un mundo cada más acelerado. Al mismo tiempo esto ha provocado una gran distorsión sobre el Tai Chi Chuan original, que como la palabra dice (Chuan = puño o sistema de combate) es originalmente un arte marcial.

Los que conocemos con un poco más de profundidad este arte marcial, sabemos lo letal que puede llegar a ser y lo adecuado que es como auténtica y verdadera defensa personal.

Arte marcial - exercícios - Tai Chi Chuan                                                                                                                                                     More

A pesar de las dificultades que presenta un artículo escrito para poder tratar este tema en toda su amplitud, trataré de explicar humildemente, con sencillez y claridad, algunos de los argumentos sobre qué es tan poderoso el Tai Chi Chuan como defensa personal.

En primer lugar, todos los expertos en defensa personal real que he podido consultar en varios años tienen un denominador común: “el arma más poderosa que usted tiene ante una situación de violencia o agresión es. SU MENTE”.

Precisamente el Tai Chi Chuan es un arte marcial interno, es decir, un arte marcial donde además de trabajar con el cuerpo se trabaja también con la mente. Es más, en el auténtico Tai Chi Chuan se busca que la auténtica fuerza, el verdadero poder salga de la mente y se manifieste a través de ella luego en el cuerpo.

En este arte marcial se busca trabajar con el Chi, que es una energía superior, mucho más fina y potente que la fuerza muscular. Y se enseña que el Chi lo mueve la mente, es decir, la mente tiene el poder de modificar el Chi de una persona, y éste a su vez modificará el cuerpo.

No es mi intención ni tengo espacio en este artículo para polemizar sobre la existencia y realidad de Chi. Si el lector está interesado le recomiendo que lea: “El libro del Ki” de Koichi Tohei” u otros tratados ya publicados al respecto.

#TaiChi moves for fitness and stress relief!

En el entrenamiento del Tai Chi de combate, el practicante se entrena en mantener el cuerpo relajado y la mente concentrada, sin ansiedad, mientras está sometido a presión. Esto determina una serie de fenómenos como los que a continuación destaco:

– Poder soltarse de cualquier llave, luxación o agarre por parte del adversario.

– Cuando el cuerpo está completamente relajado y la mente concentrada y en silencio, se desarrolla la intuición del cuerpo, lo cual permite, por ejemplo,  bloquear un golpe lanzado hacia nosotros con poco esfuerzo, absorbiendo la energía del golpe sin recibir daño. Además se observa que la persona que lanzó el golpe es la que recibe el daño. Es como si la energía que lanzó, al no encontrar respuesta o apoyo en el adversario volviera al atacante perjudicándole a él mismo.

– Así también, esta intuición del cuerpo, unificado con la mente permite que lleguemos a tiempo para poder parar el golpe de puño, de pierna, un ataque de cuchillo, etc. Incluso, en múltiples ocasiones anticiparnos a él.

– También el “Arte de la Suavidad” permite en el practicante desplazamientos sutiles del cuerpo que hacen al luchador estar fuera de la línea de acción del adversario, así como poder acercarse a él sin que se de cuenta, generando en el adversario una gran sorpresa.

– Cuando se lanzan los golpes de percusión, llamados en este arte Fa Chi o Fa Jin. El adversario es sorprendido, pues son golpes que salen sin avisar, sin “telegrafiar” el golpe, pues no necesitan de la energía mecánica del cuerpo que necesita un golpe convencional.

Así,  estos golpes de percusión, sorprenden al adversario, produciéndole además un gran daño, tanto por la potencia que son capaces de generar, como por la sorpresa que producen en el adversario.

A nivel electromagnético, cuando una persona va a recibir un golpe, de manera inconsciente “cierra” su cuerpo, haciendo que el golpe quede en la superficie, esto es natural, forma parte de los instintos naturales del cuerpo.

Pero cuando la persona recibe un golpe de Tai Chi, no es capaz de reaccionar a tiempo y no cierra su cuerpo a nivel electromagnético, permitiendo esto que el golpe penetre en profundidad en el cuerpo produciendo un estado de ”Shock”, algo así como un cortocircuito que hace que la persona quede completamente anulada.

– Con las luxaciones, proyecciones y puntos vitales, pasa exactamente lo mismo, cuando éstas se realizan con Fa Chi, el adversario no puede resistir esa fuerza, pues es de una dimensión diferente y superior a la fuerza muscular y es anulado por completo.

Por supuesto que esto requiere un entrenamiento exhaustivo, pero es lo mismo en cualquier otro arte marcial o en cualquier otro arte en general. Pero cuando esto se entrena de manera continuada durante el tiempo necesario, produce unos efectos muy poderosos y de alta calidad.

– Por otro lado, el Tai Chi de combate, como decíamos antes entrena muy fuertemente toda la parte psicológica, trabajando el rebajar al mínimo la ansiedad en plena situación de estrés u opresión, como es un combate. Esto produce unos beneficios extraordinarios en el practicante, pues le hace desarrollar la serenidad y la concentración en caso de peligro, que, como decíamos antes y como dicen todos los que saben de verdad sobre defensa personal es el arma más importante que tenemos para salir bien parados de ello.

No quiero alargar más este artículo, confiando en que será suficiente para hacer pensar a aquellas personas que investigan con honradez y buen corazón en el mundo de las Artes Marciales. Tan sólo decir, que esto es tan sólo una breve exposición del tema y que por supuesto es muy ampliable.

En la escuela Wu S’hin trabajamos el Tai Chi de combate con la intención de poder mostrar todo esto de forma práctica a los sinceros practicantes que se acercan a nuestras puertas con la sana intención de profundizar un poco en el mundo de las Artes Marciales.

 

Carlos Pedro Bernat

Profesor de Tai Chi de Combate y Defensa Personal.

Mail: taichi5castellon@gmail.com

 

KARATE DO, ARTE, MEDIO DE VIDA, DEPORTE Y ESTRUCTURAS ORGANIZATIVAS

Karate Kid by papajack.deviantart.com on @deviantART

Para todos nosotros, los que en algún momento de nuestras vidas hemos iniciado el camino de las artes marciales y en mi caso específico el karate do, más tarde o más temprano nos hemos dado cuenta de que este arte estaba siendo “gestionado” por un tipo u otro de organización.

En el más numeroso de los casos por las federaciones deportivas, pues estas son las que en un principio gestionan el ámbito deportivo del arte marcial. También se ha observado que existen a nivel tanto nacional como internacional un sin fin de organizaciones mas o menos prestigiosas y cuyas finalidades buscan un enfoque diferente al de las federaciones deportivas.

La Real Federación Española de Karate, a la cual llevo adscrito desde hace un montón de años, treinta para ser más exactos, ha sido y es la principal artífice, la promotora e impulsora del gran desarrollo y auge que el karate ha obtenido actualmente en nuestro país. A ella también debemos los grandes logros que en el ámbito deportivo a nivel europeo y mundial se han conseguido. Siendo considerada, respetada y una de las más fuertes del mundo.

Personalmente y aún con los problemas que puedan existir, me considero una persona perfectamente integrado dentro de este sistema federativo, aunque no es la única alternativa que contemplo.

Una vez mencionado esto también quiero añadir, que la federación está haciendo un único y exclusivo enfoque hacia la competición deportiva, lo cual hace doce o más años no representaba ningún problema porque los gimnasios estaban de bote en bote, era el auge del karate do y tanto profesores como federación estaban contentos, los unos por los ingresos que sus alumnos o atletas les proporcionan y que les permitía vivir y los otros porque había un gran número de licencias que permitían financiar eventos deportivos.

Hoy día y ya desde hace unos años, esta única política en relación a karate do, lo que está consiguiendo es que un gran sector de practicantes, abandone pues no ven satisfechas sus demandas e inquietudes, diferentes éstas de las que puedan tener los grupos que si son competidores y que están en disonancia evidentemente con las directrices marcadas por la federación.  En ese sentido cada profesor dentro de su “dojo” o gimnasio, me imagino que habrá intentado corregir sus planteamientos para evitar la pérdida de alumnos, sobre todo si este pretende vivir del karate do. Si no hay alumnos no es bueno para los profesionales, pero tampoco para las federaciones.

         Creo que algo hay que cambiar dentro del sistema, sino este se autodestruirá.

El uno de julio de 2006  he obtenido por examen, el grado de sexto dan, llevo dedicado a la enseñanza veintiún años y creo que conozco un poco ciertos problemas que hoy día afectan, tanto a federaciones como a profesionales, el más acuciante la gran disminución de licencias con respecto a épocas anteriores. Hablando con compañeros de distintos puntos de nuestra geografía, existe una preocupación generalizada por el problema que supone esto para quienes vivimos profesionalmente de la enseñanza del karate do.

Es frecuente el comentario de compañeros que abandonaron la enseñanza después de un montón de años, gente con muy altos grados (quinto y sexto dan) , gente que lo ha dado todo por el karate do, porque esta no generaba suficientes ingresos para poder vivir. Teniendo que dedicarse por lo tanto a otras actividades.

También he observado sin embargo que gente en ocasiones con menor rango en karate (segundos, terceros y cuartos danes), tienen sus centros a fecha de hoy con mucha gente, cuando digo mucha gente no me refiero a ciento y no se cuantos alumnos, sino a un amplio grupo que permita generar unos ingresos dignos que nos permitan vivir.

Este fenómeno puede ser debido a muy diferentes causas, vamos a exponer algunas de ellas

Culturales

Mala imagen del karate do, los niños y muchos padres lo ven como algo violento, a causa de las películas de artes marciales,  video juegos, etc. Además de esto, las instituciones públicas, los medios y los colectivos de profesionales ofrecen sesgada o nula información que pueda anular la anteriormente citada. Como mucho en estos ámbitos sólo se informa de los campeonatos y de la clasificación de tal o cual club. Esto es necesario y lícito, pero a todas luces insuficiente.

Debemos de “vender” el karate do, además de cómo un deporte, como una disciplina educativa, como proyecto de salud, de integración social, de superación, de autonomía personal, de adquisición de principios y valores, de bienestar, y de “bien ser”. En definitiva de una mayor calidad y cualidad de vida a través de la práctica continuada (karate do para todas las edades). Debemos de proponer la organización de eventos tales como charlas, conferencias, donde intervengan los profesionales y además consigamos involucrar a los medios de comunicación, personalidades de la política local (alcaldes, concejales), médicos, psicólogos, etc. creando así foros de participación donde se valoren desde otros puntos de vista las aportaciones de nuestro arte o disciplina a la sociedad. No yendo a desembocar siempre y como única alternativa al mundo de la competición.

Kim Seng Kyokushin Karate In-House Tournament #03

Personales:

Entre ellas, el desánimo, falta de interés, pérdida del entusiasmo, un enfoque unidireccional erróneo, falta de crecimiento personal (estudio, práctica continua, investigación) paralelo a la obtención de grados, titulaciones varias etc.

Sociales:

Como lo es la competencia desleal, ese grupo de gente para la cual la enseñanza del karate no representa su actividad económica vital principal, ya que tienen otra profesión, obteniendo de la enseñanza del karate unos ingresos extras.

Salvo raras excepciones no pagan impuestos ni cotizan un seguro específico para ejercer dicha actividad. Con lo que por regla general, les da lo mismo hacerlo mejor o peor, ya que tienen asegurado su medio de vida. Resumiendo, no son buenos profesionales, pues solo les mueve el interés económico y no la vocación.

Conceptuales

El karate como deporte es lícito y debe de existir, pues ha ayudado a difundir el karate do a nivel mundial pero debe de convivir con el karate arte o disciplina educativa, las dos ideas deben de coexistir, pero nunca el deporte debe de suplantar al arte o forma de vida.

De integración organizativa

Todos sabemos que hoy en día, numerosos grupos humanos practicantes de karate do, gente que lleva muchos años en esto, se han apartado de la Federación Española de Karate por diferentes motivos, integrándose en otro tipo de organizaciones. No por ello han dejado de tener alumnos, ni de vivir del karate, organizar sus campeonatos, sus exámenes, cursos de formación etc. en el ámbito de sus organizaciones. Me imagino que muchos de ellos se han sentido poco considerados o bien han juzgado que era más lo que daban que lo que recibían. Es un fenómeno difícil de evaluar y más complejo de lo que parece, en cualquier caso no es mi intención hacer una valoración, sino reflejar una realidad innegable.

Todos estos datos invitan a la reflexión por parte de aquellas personas con responsabilidades y con autoridad dentro de las federaciones y cuyo objetivo es aglutinar o integrar  al mayor número posible de técnicos de prestigio y con experiencia en aras de llevar al karate do por el mejor de los derroteros. Son bastantes los que se han ido y detrás de ellos su grupo, otros quizás ya se lo estén pensando, está muy claro que las federaciones tendrán que “mover ficha”, sino el tema se les irá de las manos.

Conclusión

Los que vivimos exclusivamente del karate do seguimos tirando fuertemente del “carro”, pero sobre todo de “nuestro carro” pues de ello depende nuestra subsistencia. Nuestro prestigio como “maestros”, como formadores de personas o preparadores de atletas, según en que casos, no va a depender de si estamos en una u otra organización, sea esta la federación o cualquier otro grupo. Sólo dependerá de nuestro esfuerzo personal, de nuestro trabajo, de nuestra dedicación, de nuestro empeño en el día a día y de tener una idea muy clara de aquello que consideramos lo mejor para la mayoría de nuestros alumnos y no exclusivamente para un pequeño grupo elitista.

Las federaciones deportivas muchas veces se pasan “tres pueblos” hay que darles un tirón de orejas y recordarles que todos formamos parte de ellas, no sólo aquellos grupos de gente que están ocupando cargos dentro de la misma (seleccionadores, directores de grados, directores de arbitraje, técnicos de las escuelas autonómicas de preparadores, etc.), a los que por supuesto hay que reconocerles y agradecerles la gran labor que están llevando a cabo, pues en la mayoría de los casos lo hacen de forma altruista. Lo que pretendo decir es que no existan “vacas sagradas”. Que todo el mundo se sienta considerado y respetado, hablar con los técnicos, pedir opiniones, comparar puntos de vista, fomentar reuniones donde cada cual pueda expresar sus inquietudes, elaborar proyectos comunes y en definitiva actividades que paralelamente a las competiciones fomenten la “cultura del karate do”, no sólo el deporte del karate.

De no ser así, vamos a pensar que sólo estamos para pagar religiosamente las reafiliaciones, las licencias, las tasas de examen etc. y que la mayoría de componentes de un colectivo está generando un dinero que sólo revierte en una muy pequeña parte del mismo.

Las organizaciones, en teoría, son grupos alternativos cuya búsqueda diferenciadora en cuanto a planteamientos técnicos y al desarrollo del karate do tiene su propia identidad. Estas hacen una propuesta en una línea más romántica de karate do, intentando preservar los principios filosóficos, técnicos, tácticos y la tradición, cada uno dentro de su estilo. Intentando buscar la pureza de la técnica y la esencia del arte como desarrollo de Budo. Esta es la parte positiva, y es la forma y búsqueda de karate do con la que me identifico plena y personalmente.

Dicho esto, también conviene recordar que algunos de estos grupos funcionan como pequeños reinos de taifas, donde nadie se mueve sin permiso del jefe, tienen unas estructuras completamente herméticas, donde como señores feudales no consienten a nadie disentir de las directrices que marcan “los señores de la guerra”.

Aprovechándose e intentando dogmatizar a todo aquel que se acerca de forma sincera, romántica e idealista. A menudo algunos de sus “adeptos” que no es lo mismo que alumno o discípulo “comulgan con ruedas de molino”. Esta es la parte negativa.

Sobre todo lo expuesto con anterioridad, debemos de reflexionar y obtener una conclusión:

Las Federaciones controlan, dirigen y gestionan una parte del karate (el deporte), dándole un rango de oficialidad y de seriedad, a través de la obtención de grados y demás titulaciones (monitor, entrenador, etc.). En el ejercicio de esa gestión cometen fallos, muchas veces estamos en manos de burócratas que solo escuchan y obedecen a quienes les han puesto en el “sillón”, haciendo caso omiso de cualquier propuesta que aún siendo de interés para el colectivo del karate do, no provenga de quienes “cortan el bacalao” por miedo a perder el puesto.

Recordémoselo y hagamos grupos de presión para que de forma seria y responsable se intenten corregir los mismos si no quieren que más grupos se bajen del barco.

Las organizaciones ofrecen estructuras organizativas con muy buenas expectativas a nivel técnico debido al gran prestigio, el carisma y a los conocimientos de los maestros que las dirigen, respetémosles, aprendamos de ellos todo lo que podamos, mostrémosles nuestro agradecimiento, nuestra humildad, pero siempre desde una posición de libertad de acción y de pensamiento.

Actualmente y cada vez más vivimos en un mundo abierto, donde hay plena libertad para asociarse a cualquier tipo de organización. Donde las tecnologías y la comunicación (Internet) hacen que la información no tenga barreras y llegue a cualquier punto del mundo. Esto propicia que la gente con inquietudes en karate do, se relacione con grupos afines a sus expectativas y donde cada vez es más difícil engañar o poner cortapisas a instructores y practicantes, pues estos están mucho más preparados e informados.

Mejoremos karate do entre todos, no nos dejemos engañar por “cantos de sirenas” sigamos trabajando fuerte en el día a día, eso nos dará la fuerza, expresemos nuestras opiniones con respeto, pero sin miedo, sin el seremos más libres, si somos más libres seremos más felices y este es un derecho irrenunciable del ser humano.

José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro

Instructor, 6º dan de karate do

Fuente: jlgarcia.galeon.com