PEQUEÑA GUÍA DE PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LESIONES EN KARATE.

Nota Previa: esta guía no es una guía médica, tan solo son una serie de consejos por parte del autor, sobre las lesiones que ha sufrido durante la actividad de karate. Por favor, para cualquier lesión, acudir a un médico.

Índice
1. INTRODUCCIÓN
2. AUTOR
3. OBJETIVO
4. TIPO DE LESIONES
4.1. Lesiones óseas
4.1.1. Contusiones
4.1.2. Roturas
4.2. Lesiones musculares
4.3. Lesiones en articulaciones
4.4. Otras
5. CONCLUSIÓN
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1. INTRODUCCIÓN
La presente guía no se basa en un estudio de medicina, sino en la experiencia personal del autor tras más de diez años de práctica continuada, y haber pasado por distintos tipos de lesiones. Toda práctica deportiva lleva aparejada alguna lesión, y lo importante es conocerlas y prevenirlas, para que no aparezcan, ó si lo han de hacer, que lo hagan con la menor frecuencia y virulencia posible. Siempre se ha dicho que “el mejor médico es uno mismo”, y es cierto, ya que cada uno conoce sus limitaciones y hasta donde pude llegar, y la práctica de karate nos lleva a conocer nuestros límites e intentar superarlos.
Ciertas lesiones privaran al practicante de karate de realizar una práctica “normal”, pero para no parar la evolución contínua de la práctica, se pueden realizar entrenamientos “alternativos”, que conllevan el continuar con la práctica y no detenerla.
En las siguientes líneas, se establece la relación de lesiones más comunes, y cómo evitarlas, dentro de lo posible, claro está.
2. AUTOR
El autor del presente estudio es el alumno Jose Antonio Blanco Morón, practicante de Karate-Do Shotokai.
3. OBJETIVO
El objetivo es el describir las lesiones más comunes que aparecen durante la práctica de Karate, cómo prevenirlas y cómo tratarlas.
4. TIPO DE LESIONES
Existen dos tipos de lesiones, según la naturaleza de la parte del cuerpo afectada, esto es, lesiones musculares y lesiones óseas.
En el siguiente cuadro se resumen las distintas tipologías de cada una de ellas:
4.1. Lesiones óseas.
Las lesiones óseas son poco frecuentes en Karate tradicional, siendo más frecuente en el tipo de karate deportivo, ya que en el primero el kumite realizado, es un kumite de estudio y de colaboración entre tori y uke, aunque no por ello exento de marcialidad. En el deportivo, es conocido por todos, que cuando al ser humano se le plantea la posibilidad de ganar “algo”, su forma de ser cambia y se transforma, algo parecido al caso de Robert Louis Stevenson con su Jekyll y Mr. Hide.
4.1.1. Contusiones.
Las contusiones aparecen debidas a golpes accidentales, ya que siempre el kumite ha de ser realizado con control y estudiando las distintas posibilidades técnicas del momento.
Aparejado con la contusión aparece un proceso inflamatorio de la zona en cuestión, con posibilidad de aparición de cardenales (pequeños cúmulos sanguíneos por roturas de vasos capilares). Así mismo, en la zona de la contusión, el grupo muscular existente también se verá afectado por el golpe. Su tratamiento es el frío durante 24-48 h. El calor seco no se recomienda aplicarlo para este tipo de lesiones. Tras 48-72 horas, pasa efecto negativo de la contusión.
Su prevención es clara, controlar tanto tori como uke su “vehemencia”, y controlar más en la aplicación de técnicas ofensivas y un mayor estudio de las técnicas defensivas.
4.1.2. Roturas.
Las roturas son un tipo lesión con una evolución más grave que la anterior, ya que aquí con el golpe, sobreviene la rotura de algún hueso. Este tipo de lesiones es muy poco frecuente, por no decir inexistente. Su tratamiento es claro, acudir con urgencia a un hospital, donde aplicarán los medios necesarios. Su tratamiento es más complejo que las contusiones, con una recuperación más prolongada, que puede alcanzar los 2 meses de plazo.
Dentro de las roturas se van a incluir los golpes costales. Los golpes costales, suelen degenerar normalmente en contusión, aunque pueden aparece pequeñas roturas ó rotura total de costilla. Como rotura suele ser infrecuente en la práctica; lo más habitual puede ser la llamada “contusión intercostal”, siendo ésta una contusión donde no se produce rotura ósea. Una contusión intercostal suele tener un proceso de recuperación de unos dos meses, presentando un cuadro con complicaciones al respirar en las dos semanas iniciales, en las que aunque haya dolor, habrá que respirar de la mejor manera posible, para evitar una embolia pulmonar. Tras estas dos semanas, el dolor va remitiendo, hasta que a los dos meses desaparece completamente.
En estos casos también se recomienda acudir a un centro hospitalario, donde puedan evaluar y trata el alcance de la lesión. Especial cuidado habrá de tenerse si la costilla se ha “clavado” en el pulmón, aunque esto como digo, es muy poco probable durante la práctica de karate.
Para las roturas de costillas, tan solo se aplican fajas y se recomienda reposo físico.
En todas las roturas como en las contusiones se recomienda para prevenirlas, controlar tanto tori como uke su “vehemencia”, y controlar más en la aplicación de técnicas ofensivas y un mayor estudio de las técnicas defensivas.

4.2. Lesiones musculares.
Las lesiones musculares suelen ser las más frecuentes en la práctica de karate. Éstas suelen sobrevenir por sobre esforzar las fibras, en el intento de subir y elevar más la pierna en la ejecución de técnicas de pierna (“Keri-waza”).
Dentro de las lesiones musculares, según el grado de gravedad, se pueden encontrar tres tipologías de lesión, a saber:
· Distensiones
· Contracturas
· Roturas de fibras
Las distensiones aparecen por haber realizado una elongación ó alargamiento excesivo de un grupo muscular determinado, habiendo sobre pasado su límite elástico.
En el caso de las contracturas, el proceso sucede del mismo modo, pero aquí el grupo muscular se contrae, para de alguna manera buscar una “defensa” ante una “agresión” similar por parte del sujeto; es una evolución de la distensión.
En el último caso, la rotura de fibras, sucede cuando tras la elongación excesiva, un grupo de fibras se “rompe”, es decir, en este proceso si existe una rotura de fibras musculares, no apareciendo en los dos primeros casos observados.
Todos los procesos anteriormente descritos, distensión, contractura y rotura, sobrevienen por un sobreesfuerzo, ó estiramiento excesivo durante la práctica y ejecución de técnicas de pierna. También es preciso indicar, que estos procesos pueden suceder por un excesivo trabajo de flexibilidad. Éstas podrían ser las causas más comunes para estas patologías.
Como forma de tratamiento, en primer lugar lo más importante, es descansar la zona afectada, aplicar reposo. Durante las primeras 48 h, aplicar frío en la zona para reducir el proceso inflamatorio, y eliminar el dolor. Tras las primeras 48 h, aplicar calor seco (mediante una manta eléctrica por ejemplo), para que el flujo sanguíneo en la zona aumente, y el aporte de sustancias sea mayor en dicha zona y mejore la recuperación.
No obstante pueden tomarse antiinflamatorios por prescripción médica y algún comprimido para el dolor, de igual modo.
La prevención de este tipo de lesiones es clara, calentar los grupos musculares que vayan a ser trabajados siempre antes de la práctica, y no “obsesionarse” con la flexibilidad. Cabe indicar, que cada ser humano, posee un cuerpo distinto, y cada cuerpo tiene un grado de flexibilidad y elasticidad determinados, que evidentemente, durante el ejercicio puede ser muy mejorado, pero no todos obtendrán los mismos resultados ni en el mismo tiempo; es preciso no intentar emular a los señores con “portentosa” flexibilidad, no hay que olvidar que Karate no es llevar el pie al techo, sino que cada cual se esfuerce en conseguir su nivel“jodan” ó más alto, pero como digo, depende de cada cual.
Es muy importante reseñar, que las lesiones musculares con cierta gravedad (cuando suele haber roturas), suelen dejar secuelas, esto es, se realiza una “reparación” de la zona afectada, pero ya no será la misma antes de la lesión, y seguramente llevará aparejada alguna limitación por pequeña que sea (aparición de pequeño dolor en la zona, pequeño acortamiento muscular…).
Además es lógico pensar que si se realiza un excesivo trabajo de flexibilidad, y sobreviene una lesión, la progresión se verá truncada, y no digamos si se sigue entrenando con la lesión y el dolor; al final el resultado final, se alcanzará con más tiempo, si es que se consigue, habiéndose producido un notable retraso, es por ellos que se recomienda la paciencia y constancia en el trabajo de la flexibilidad (obsesión de todo iniciado).
Se describen a continuación los grupos musculares donde este tipo de lesiones, es más común que sobrevengan:
ü Isquiotibiales
ü Bíceps femoral
ü Abductores
ü Gemelos
Los isquiotibiales se estiran para mejorar la patada y la elevación de la pierna frontal (mae-geri).
El bíceps femoral va aparejado con la anterior técnica y elevación de pierna.
El trabajo de abductores mejora la patada lateral (yoko-geri) y la elevación lateral de la pierna.
En el caso de gemelos, suelen aparecer las típicas“subidas” del músculo, muy dolorosas y que sobrevienen cuando el músculo se relaja (por ejemplo mientras se duerme), tras un esfuerzo. Habrán de realizarse estiramientos para compensar la contractura que suele aparecer tras este proceso.
Ante este tipo de lesiones, si se observa una excesiva gravedad, se recomienda como siempre acudir a un centro hospitalario, donde se pueda evaluar su gravedad y tratamiento. Las pruebas que se suelen realizar son radiografías para descartar roturas óseas, y resonancias magnéticas, donde puede observarse con más detalle la zona y poder valorar las roturas musculares, aunque este tipo de pruebas es muy raro se hagan en urgencias, requiriendo de período de tiempo prolongado según el caso.
En todas las lesiones musculares, el tratamientoserá el que sigue:
Ø Reposo de la zona afectada.
Ø Primeras 24-48 h aplicar frío en la zona. Bajar inflamación y reducir el dolor.
Ø A partir de las 48 h aplicar calor seco.
Ø Tras unas dos semanas (1 semana para lesiones leves), comenzar con trabajo de flexibilidad suave, para ir recuperando poco a poco el grupo muscular de manera satisfactoria.
Las pomadas y cremas, parecen no tener apenas efecto de mejora, con su aplicación.
4.3. Lesiones en articulaciones.
Dada la importancia de este tipo de lesiones y su complejidad, se le dedica un apartado exclusivo.
Las articulacionesdentro del cuerpo humano, son las zonas más complejas, ya que en ella tanto músculo como huesos, están en perfecta sintonía para que éstas trabajen correctamente.
Es por ello que cuando sobreviene una lesión articular, su recuperación y tratamiento suele ser por norma general complejo, y su recuperación difícil.
Las articulaciones existentes en el cuerpo humano son:
§ Hombro
§ Codo
§ Muñeca
§ Cadera
§ Rodilla
§ Tobillo
§ Muñecas
Dentro de la práctica de karate, la articulación que más hay que tratar es la de la rodilla. En el resto es raro que sobrevengan lesiones.
Habrá que vigilar las hiperextensiones, esto es, los estiramientos excesivos que suelen concentrarse en las articulaciones del codo (al realizar uraken-uchi, ó bien un oi-tsuki con el brazo muy estirado, esto es el llamado “codo de tenis”), y rodilla (al realizar la patada frontal ó mae-geri). Para prevenir la aparición de estas patologías, no olvidar que tanto brazos como piernas no se han de estirar por completo en la ejecución de técnicas, y si lo han de hacer, lo harán de forma no violenta ó agresiva (velocidad más reducida).
En el caso de los tobillos, se ha de trabajar su flexibilidad para mejorarla y hacerlos más robustos. Rara vez sobrevienen los llamados esguinces de tobillo, que se producen cuando se gira el tobillo, normalmente hacia el exterior, y el peso de todo el cuerpo recae sobre esta zona. Inmediatamente a la lesión el tobillo suele hincharse bastante. Se recomienda asistir a un centro hospitalario donde trataran la lesión. Suelen ser de tres grados, 1, 2 y 3 en función de la gravedad, que variará en si tan solo se trata de una distensión de ligamentos, si se ha producido rotura de éstos, ó si además, parte del hueso del tobillo donde se insertan las fibras, ha sido desprendido tras la elongación de tendón.
Para los esguinces, se pueden aplicar férulas de yeso, ó no. Una vez eliminada la férula, ó si ésta no ha sido prescrita, se recomienda reposo, aplicar frío durante 48 h, y tras estas 48 h, aplicar calor seco y baños de agua caliente con flor de árnica, muy recomendada para estos casos (debe calentar junto con el agua). Esto ayuda a recuperar la movilidad de la articulación y a eliminar posibles derrames, que se depositan en la parte inferior del pie, en los casos más graves). Es preciso realizar una correcta recuperación, porque las secuelas de los esguinces de tobillo son peligrosas, pudiendo disminuir la flexibilidad de tobillo, ó debilitándolo de tal modo, que la aparición de futuros esguinces sea muy frecuente. Puede ser conveniente el usar tobilleras algún tiempo tras la aparición del esguince; ésta no deberá quedar excesivamente apretada, de tal modo que pueda llegar a cortar la circulación sanguínea de la zona.
Las articulaciones de los dedos de las manos, es conveniente tratarlas en este escrito dada su fragilidad. Es muy habitual al realizar kumite, que se defienda con la mano abierta, y en la defensa, se reciba un golpe en uno de los dedos. Lo primero de de todo, es saber si el dedo ha sido fracturado. Si no ha sido fracturado, no se recomienda la colocación de una férula, ya que es conveniente moverlo aunque duela, para no perder la movilidad del mismo durante el proceso de recuperación. Lo habitual es que se produzca una distensión de los ligamentos del dedo. Lo peor es cuando el golpe hace que el dedo vaya hacia atrás; lo habitual es que se desplace hacia los lados. Para prevenir este tipo de lesiones, se recomienda vigilar las manos cuando se defiende ante un kumite ó ejercicio en clase (mejor puños cerrados).
En el caso de las articulaciones de los dedos de los pies, las lesiones suelen producirse por no colocarlos bien al ejecutar las técnicas de pierna (colocar koshi ó sokuto), así como al deslizar por el tatami ó la superficie del dojo, cuando éstos quedan “pegados” al mismo, y el pie sigue hacia adelante, quedando el dedo detrás. Los dedos de los pies tienen un difícil tratamiento, pues la colocación de férula en caso de rotura no es posible, así que habrá que vigilarlos.
La espalda aún no siendo una articulación ni un músculo, se incluye en este apartado, dada su complejidad. Es conveniente al realizar trabajo de flexibilidad, el mantener la espalda lo más recta posible, evitando el curvarla en exceso. De igual modo, al realizar técnicas de pierna la espalda deberá estar lo más recta posible, sobre todo en la ejecución de la patada lateral (yoko-geri).
Las muñecas pueden verse afectadas por las caídas, aunque no es frecuente que sufran daños, puesto que en karate, las caídas ó “ukemi” son practicadas en su forma correcta de ejecución. Caso de no producirse fractura, se puede emplear una muñequera durante algún tiempo.
Los hombros al igual que las muñecas, pueden verse afectados por una mala caída, es la lesión denominada“dislocación”. Es poco habitual. Su proceso de recuperación es de unas semanas, ya que una vez “encajados” los huesos, habrá que esperar a recuperar los músculos y tendones que “abrazaban” dichos huesos, ya que éstos se ven afectados por la violencia de la acción en la dislocación.

La rodilla, dentro de todas las articulaciones, es la más compleja de todas y la que más sufre en la práctica de karate. Es aquí donde cada uno deberá averiguar hasta adonde podrá llegar. No obstante se recomienda no bajar excesivamente las posiciones, pues eso no lleva a nada, sino ha destrozarse las rodillas.
Hay que indicar, que en los inicios de la práctica, se buscan posiciones bajas, para que el centro de gravedad (hara-tandem) esté bajo, para con el paso del tiempo, esta sensación se traslade hasta posiciones más elevadas y naturales. No se está diciendo que cada cual no se esfuerce, sino que se esfuerce hasta donde se pueda.
En la rodilla pueden sobrevenir:
* Esguinces
* Roturas meniscales
* Roturas de ligamentos
* Artrósis
Los esguinces son producidos por malos giros realizados con las rodillas, ó al caer de un salto, hacerlo de forma inestable (nidan-geri de Kwanku-dai, por ejemplo). Los esguinces de rodilla no tienen porqué tener aparejados rotura de ligamentos ó meniscales, aunque los más graves si las tienen.
Las roturas de meniscos pueden sobrevenir de esguinces como ya se ha comentado, ó por aplastamientos por estiramientos mal realizados (vigilar). Las roturas meniscales pueden ser parciales ó totales, en función de si la fisura del hueso que se produce, lo cruza en toda su longitud ó tan solo de manera parcial.
Las roturas de ligamentos, son producidas siempre por un esguince grave.
Por último la artrosis es un proceso degenerativo de toda articulación por su uso con el paso de los años, uso que según la actividad realizada puede provocar que ésta se acelere.
En todos los casos se recomienda no bajar excesivamente las rodillas durante la práctica. Si sobreviene un esguince acudir a un centro médico para descartar roturas (las radiografías no suelen decir nada, será preciso realizar resonancias magnéticas). La recuperación suele ser lenta, se recomienda reposo, y tras éste flexibilixación de la zona y fortalecimiento de la musculatura de la pierna, cuádriceps, bíceps femoral y gemelos (para ayudar a la rodilla a soportar menor presión). La rehabilitación en piscina está muy recomendada, al ser un medio no agresivo.
Cuando sobrevenga una lesión de rodilla, tras su recuperación, deberá ser el practicante quien estudie hasta dónde puede llegar en la práctica tras la lesión recuperada.
Vigilar para una buena “vida” de las rodillas, las caídas en saltos y los giros en las katas.
Es importante practicar en superficies que no produzcan el bloqueo de la articulación del tobillo y rodilla (superficies antiblocantes), para evitar aparición de lesiones ya comentadas.
4.4. Otras.
Dentro de este apartado se incluirá, la aparición de las consabidas ampollas en pies. Éstas aparecen debido a la falta de costumbre de practicar descalzos. Según la dureza de la piel plantar, tardaran más ó menos en aparecer, aunque tras unas 4 hrs. máximo de práctica, independientemente de aquella, aparecerán. Son producidas sobre todo al realizar los giros sobre la zona bajo los dedos (koshi). Su tratamiento es sencillo, emplear tintura de yodo sobre al ampolla; nunca realizar su vaciado con agujas ó similares, puesto que retrasaría su recuperación (aunque si se practica con ellas al final se abrirán). Tras su primera aparición, el pie se irá “curtiendo”, y no volverán a aparecer. Son dolorosas. Las curas han de realziarse varias veces al día para evitar posibles infecciones, y para que el yodo, “queme” la zona y la cicatrice.
5. CONCLUSIÓN.
Karate es una actividad para toda la vida, por lo que todo practicante habrá de preservar su salud. Para ello se deberá conocer el límite “personal”, lo cual no quiere decir que se evite el esfuerzo por mejorar y progresar.
Frente a una lesión, se deberán tomar las medidas oportunas, porque de lo contrario, su recuperación será mayor, pudiendo dejar además secuelas irreversibles, que limitarán la práctica posterior.

Desde aquí se anima al practicante, a que realice una práctica “inteligente”.

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