PRINCIPIOS Y METAS DEL JUDO DEL KODOKAN

El Judo como educación física
“Espoleado por mi éxito al aplicar el principio de máxima eficacia en las técnicas de defensa y ataque, me pregunté si el mismo principio no se podría aplicar a la mejora de la salud, es decir, a la educación física.
Se han dado muchas opiniones para contestar a la pregunta ¿Cuál es la meta de la educación física?. Al pensar sobre el tema en profundidad y tras intercambiar puntos de vista con muchos expertos, saqué la conclusión de que la meta es conseguir un cuerpo fuerte, útil y sano, al tiempo que se trabaja el carácter por medio de la disciplina moral y mental.
Habiendo aclarado así los fines, veamos como se ajustan sus métodos al principio de máxima eficacia.
Existen muchas y variadas formas de entrenar los cuerpos, pero todas éstas caen dentro de dos categorías generales: los deportes y la gimnasia. Es muy difícil generalizar sobre los deportes, ya que son muy diferentes entre sí aunque tienen una característica muy importante en común, y es que son de naturaleza competitiva. El objetivo de estos deportes no ha sido el fomento de un desarrollo físico y de una salud equilibrada, ya que inevitablemente se trabajan en exceso algunos músculos, mientras que otros quedan casi abandonados.
En este proceso, a veces quedan dañadas diversas partes del cuerpo. Se puede decir, desde el punto de vista de la educación física, que muchos deportes no gozan de buena consideración -de hecho deberían ser descartados o mejorados -, ya que no consiguen hacer el uso más eficaz de la energía física y mental, e impiden el progreso hacia la meta que persigue la mejora de la salud y de la utilidad.”

Jigoro Kano

Orígenes del Judo
• El rigor histórico del origen de las artes marciales no puede prescindir del misterioso encanto de la leyenda; es así como historia y ficción forman un todo indiscutible, mezclando el romanticismo y la filosofía.
El origen del Ju Jitsu que luego daría paso al JUDO, también está teñido de poesía. En el siglo VIII, Shirobei Akiyama (anciano sabio médico) durante sus horas de meditación, se enfrentaba siempre a la misma pregunta: “Oponer la fuerza a la fuerza no es una solución, ya que la fuerza es vencida por otra más fuerte”. Decidió entonces retirarse a un pequeño templo para ver mas claro y se impuso la meditación de cien días. Una mañana de nieve se paseaba por el jardín del templo, y pudo encontrar por fin la respuesta tan esperada. Primero oyó el crujido de una rama gruesa de cerezo que se rompió en seco a causa del peso de la nieve; después vio un sauce a la orilla del río: sus ramas flexibles se doblaban bajo el peso de la nieve, hasta que liberaban su fardo, para luego volver a su posición, intactas.
Esta visión iluminó a Shirobei Akiyama, descubriendo el gran principio de la no resistencia. El médico de Nagasaki reformó completamente su enseñanza que mas adelante tomara el nombre de Yoshin-ryu, la escuela del corazón del sauce, el arte de la flexibilidad.
Se incorporó así la palabra Ju (flexibilidad), dando paso al término Ju Jitsu. Los guerreros se formaban militarmente en la práctica del Ju Jitsu, ya fuera contra adversarios armados o desarmados.
Japón constituyó un mosaico de continuas guerras intestinas, de enconadas luchas por el poder, con breves intervalos de paz. No es extraño, por tanto, que las artes marciales encontraran allí un terreno fértil para su desarrollo.
Nacimiento y desarrollo del JUDO

En 1882 Jigoro Kano inauguró la primera escuela de Judo , en una sala en el pequeño templo de Eishoji, en Tokio. Era un local minúsculo: sólo contaba con una alfombra de doce tatamis y nueve alumnos, todos estudiantes amigos de Kano. Esta escuela recibió el nombre de KODOKAN, y fue definida como “una escuela para el estudio del camino (vida)”.
Los practicantes de Ju Jitsu se burlaron de su iniciativa y abundaron las críticas de todas partes. Los judokas no fueron bien vistos en un principio. No obstante en 1886,la escuela de Judo de Jigoro Kano contaba ya con un centenar de alumnos; el camino estaba trazado.
Aquel mismo año tuvo lugar un histórico encuentro, bajo los auspicios del jefe de policía de Tokio, en el que se enfrentaron los mejores luchadores del Kodokan, con los representantes de la escuela Totsuka de Ju Jitsu, principal rival de la escuela de Jigoro Kano.
La victoria aplastante del equipo de Kano consagró definitivamente la superioridad del Judo sobre el antiguo Ju Jitsu.
Mas tarde, se independizó del Kodokan e integró al Judo en el rango de los deportes escolares obligatorios. En 1919, el Kodokan fue reconocido oficialmente como institución nacional.
En 1934 pasó a instalarse en unos nuevos locales, adaptados especialmente y con un tatami de 2000 metros cuadrados. Ese mismo año, Jigoro Kano organizó el primer Campeonato Nacional de Judo.
Cuando fallece el Maestro Kano en 1938, su relevo ya estaba asegurado: Japón contaba con cien mil cinturones negros y cerca de un millón de practicantes.
Nació en la villa de Mikague, cerca del puerto de Kobe, el 28 de octubre de 1860.
Trasladado a Tokio, el futuro fundador del Judo contaba con 17 años, cuando se inscribió en la Facultad de Letras de la Universidad Imperial, alcanzando la licenciatura en letras en 1881, y la de Ciencias estéticas y morales en 1882.
Kano pesaba tan solo 50 kg; era de aspecto pequeño y frágil. Su debilidad, de la que era plenamente consciente, lo llevó a interesarse por la práctica de las artes marciales. Aprendió Ju Jitsu, cuya ingeniosa técnica tenía fama de permitir a un individuo poco robusto, batir a un adversario mucho mas fuerte.
Poco a poco, Kano fue transformándose en un excelente combatiente a la vez que aumentaba su pasión por documentarse sobre las artes marciales, interrogando para ello a los mejores especialistas.
La interdependencia cultural y filosófica de China y Japón son innegables. Fue un principio de la sabiduría China, el común denominador de todas las antiguas escuelas de Ju Jitsu: “la agilidad para vencer a la fuerza”. Al reemplazar la palabra Jitsu (técnica) por DO (camino o doctrina), Jigoro Kano marcó la transformación del Ju Jitsu. A partir de un conjunto de técnicas marciales, creó el JUDO, deporte de combate codificado, pero también método de educación física y moral.
El Judo es una disciplina que tiene la extraordinaria capacidad de ser todo a la vez: una ciencia, un deporte y una filosofía.
Dos principios dan una definición mas general del JUDO:
1) Principio de la utilización eficaz de la energía (un movimiento de Judo, ejecutado correctamente, corresponde a un mejor uso de la energía física y mental; la eficacia se obtiene con un gasto mínimo de energía)
2) Principio de la amistad y prosperidad mutua: “el desarrollo armonioso de un grupo humano solo es posible al precio de concesiones mutuas” (Jigoro Kano)

Máximas de Jigoro Kano

• Solamente por medio de la ayuda y las concesiones mutuas, un organismo que agrupe individuos en número grande o pequeño, puede encontrar su plena armonía y realizar serios progresos
• Superar el hábito de emplear la fuerza contra la fuerza es una de las cosas mas difíciles en el entrenamiento del Judo. No se pueden esperar progresos sin haberlo conseguido
• La sencillez es la clave de todo arte elevado, de la vida y del Judo
• La sutileza en la técnica y la delicadez en la estética, son útiles para la eficacia del arte, pero escapan a toda descripción
• El fracaso en la competición y en el entrenamiento, no debe ser motivo de desaliento o aflicción, pero es señal de la necesidad de una mayor práctica y de esfuerzos mas continuos
• Los kata son la estética del Judo. En los Kata se encuentra el espíritu del Judo, sin el cual es imposible divisar el fin
• El Judo a sobrepasado el estado primitivo de la utilidad, para alcanzar el de una ciencia y un arte
• El Judo debe existir para beneficio del hombre, y no el hombre para el Judo
• En todas las formas de entrenamiento, el punto más importante es liberarse de los malos hábitos
• El valor de una cosa depende de la forma en que se aborda mentalmente, y no de la cosa en sí misma
• El Judo no debe ser revestido con una etiqueta nacional, racial, política, personal, sectaria.
Judo Kodokan

Auspicios del Kodokan.

Uno de éstos fue la gran ceremonia de apertura del dojo principal, que tuvo lugar en abril de 1984, para que así coincidiera con el centenario del Kodokan y con la terminación del nuevo

El maestro Kano aspiraba llegar a al perfección a través del Judo y a la mejora del género humano por el espíritu de mutua prosperidad. Este alto ideal está en el corazón de la filosofía del Kodokan y el llegar a conseguirlo ha sido siempre la meta desde el primer momento y continuará sin duda siendo así en el futuro por todas partes del mundo.
En años recientes se ha vivido una asombrosa internacionalización del
Judo. Al mismo tiempo, se han sucedido diversas tendencias con intención de efectuar nuevos cambios. En relación con este tema, la pregunta ¿ qué es el Judo ?

Judo

“El Judo, camino de la flexibilidad, se creó especialmente a partir de las artes marciales tradicionales japonesas para convertirse en una forma ideal de ejercicio físico y en un sistema práctico de defensa personal contra un ataque realizado con armas o sin ellas.
Hace más de cien años Jigoro Kano alcanzó un profundo conocimiento del arte de la espada y del combate cuerpo a cuerpo y los examinó exhaustivamente para tratar de descubrir sus principios. Al no encontrar ninguno diseñó los términos de su nuevo arte marcial para que reflejasen el concepto de máxima eficacia en el uso de la energía física y mental. Los conceptos y técnicas de Judo que han llegado hasta el presente y que se enseñan hoy en día en el Kodokan son los que originalmente diseñó su creador.
Como cualquier otro arte marcial, el Judo está íntimamente ligado a la vida diaria. El Judo tiene gran influencia en Japón y en el extranjero, ya que más de un millón de practicantes masculinos y femeninos han sido miembros del Kodokan, existiendo innumerable cantidad de practicantes en los dojos del resto del mundo.”
Entrenamiento de la Mente

“Ambos, el kata y el randori, son formas de entrenamiento mental, pero de los dos, el más efectivo es el randori.
En el randori, uno busca las debilidades del oponente y está preparado para atacar con todos los medios de que se dispone en el momento en que se presenta la oportunidad, siempre sin violar las reglas del Judo.
La práctica del randori tiende a convertir al practicante en persona seria, sincera, pensativa, cautelosa y, sin embargo, decidida cuando llega la acción. Al mismo tiempo, él o ella aprenden a valorar la situación y a tomar decisiones rápidas, para así actuar con celeridad, ya que no cabe la indecisión al atacar o defender en el randori.
En randori, uno casi nunca puede saber cual va a ser la próxima técnica que el oponente va a usar, por lo que siempre se debe estar en guardia. El permanecer alerta se convierte así en una segunda naturaleza y se adquiere serenidad, que es la confianza que se deriva del conocimiento de que somos capaces de solucionar cualquier eventualidad que se presente.
Los poderes de atención y observación, imaginación, razonamiento y juicio, se mejoran de forma natural, y éstos son todos atributos útiles para la vida diaria, así como también pueden ser aplicados mientras estamos en el dojo.
La práctica del randori conlleva la investigación de las complejas relaciones físico-mentales que existen entre los contendientes. De este estudio se obtienen cientos de valiosas enseñanzas. En randori aprendemos a usar el principio de la máxima eficacia, incluso cuando podemos derrotar a nuestro oponente fácilmente. Ciertamente, impresiona mucho más ganar a un oponente con la técnica apropiada, que usando sólo la fuerza bruta. Esta lección se aplica igualmente a la vida diaria; el estudiante se da cuenta de que la persuasión, apoyada por la lógica es en último caso más efectiva que la coerción.
Otro dogma del randori es la aplicación de la fuerza apropiada, nunca demasiada o, por el contrario, menos de lo debido. Todos sabemos que muchas personas no han logrado cumplir lo que se habían propuesto, por no haber calculado adecuadamente la cantidad de esfuerzo necesario, ya que algunas veces se quedan cortos y otras no sabían cuando parar.
En randori nos encontramos ocasionalmente con algún oponente que se pone furioso en su deseo de ganarnos. Estamos entrenados para no resistirle directamente con fuerza, y sí, sin embargo, a jugar con él hasta que no le quede ni furia, ni fuerza, dándose entonces el momento oportuno para atacar. Este enseñanza nos viene bien cuando encontramos a ese tipo de personas en la vida real. Desde el momento en que cualquier tipo de razonamiento no haga mella en él, todo lo que podremos hacer es esperar a que se calme.
Estos son solo algunos ejemplos de la contribución que el randori puede hacer al entrenamiento intelectual de los jóvenes.”
Jigoro Kano

Entrenamiento de la ética

“Veamos ahora las formas en las que el principio de máxima eficacia se aplica al entrenamiento ético.
Hay gente excitable por naturaleza, que se ponen furiosos por las razones más nimias. El judo puede ayudar a ese tipo de personas, para que aprendan a controlarse. A través del entrenamiento se dan cuenta rápidamente de que enfadarse es un gasto inútil de energía, además de tener un efecto negativo en uno mismo y en los otros.
El entrenamiento de Judo es también muy beneficioso para esas personas a las que, debido a fracasos anteriores, les falta confianza en si mismos. El Judo nos enseña a buscar la mejor forma de acción posible, independientemente de las circunstancias individuales, y nos ayuda a comprender que la preocupación es también un gasto baldío de energía.
Paradójicamente, el hombre que fracasado y el que está en su punto álgido, están exactamente en la misma situación. Cada uno debe decidir el próximo paso a seguir, y elegir el camino que le conducirá hacia el futuro.
Las enseñanzas de Judo les da a ambos el mismo potencial para conseguir el éxito, como en el caso anterior en el que se sacaba a un hombre de su letargo y desengaño hacia un estado de actividad vigorisa.
Otro tipo de personas que se puede beneficiar de la práctica del Judo son los eternamente descontentos, que enseguida culpan a otros de lo que es su propia falta. Esta gente llega a darse cuenta de que su estado mental negativo está en contra del principio de máxima eficacia y de que una vida conforme a este principio es la llave a un estado mental positivo.”
Jigoro Kano
Estética

“La práctica del Judo nos trae muchos placeres: la agradable sensación que el ejercicio imparte a los músculos y nervios, la satisfacción del dominio de los movimientos y el placer de ganar en competición. No menos que lo mencionado anteriormente, es la belleza y el gusto por la ejecución de técnicas con sentido y elegancia y el ver también cómo lo hacen los demás. Esta es la esencia de la estética en el Judo.

Jigoro Kano
Judo fuera del Dojo

“La competición de Judo tiene como idea racional el que las lecciones aprendidas, en los combates encontrarán una aplicación, no sólo en el entrenamiento futuro, sino también en la vida misma.
Aquí me gustaría señalar cinco principios básicos y enseñar brevemente cómo operan en la esfera social.
El primero es la máxima que nos indica que debemos prestar gran atención a la relación mutua entre individuos.
Para poner un ejemplo, antes de efectuar un ataque, debemos hacer una valoración general del oponente, de su peso, complexión, puntos fuertes, temperamento, etc. Debemos de todas maneras contemplar nuestros puntos fuertes, así como nuestras debilidades, y considerar críticamente el lugar que nos rodea. Si una persona se ha fijado en todo esto, entonces le quedarán claros, sin duda, los medios que debe poner para derrotar a su oponente.
El segundo punto tiene que ver con la toma de la iniciativa. Jugadores de tablero como el ajedrez y el go, conocen la estrategia de hacer un movimiento que hará que el otro jugador mueva de una forma determinada. Se puede aplicar claramente este concepto al Judo y a la vida diaria.
El tercer punto, brevemente expuesto es: considere todo lo que le pueda afectar y actúe con decisión. La primer frase tiene que ver mucho con el primer punto que expuse antes y que dice que un hombre, antes de ejecutar una técnica, debe valorar a su adversario meticulosamente. Hecho esto, el consejo que se da en la segunda frase se cumple automáticamente. Actuar con decisión significa hacerlo sin duda y sin segundos pensamientos que nos puedan hacer titubear. Cuando alcanzamos un punto que hemos determinado con anterioridad, es entonces cuando debemos parar de aplicar la técnica en cuestión.
El quinto y último punto evoca la esencia pura del Judo y queda comprendida en el siguiente proverbio: PASEA POR UN ÚNICO CAMINO, NO TE ENVUELVAS ENGREÍDO POR LA VICTORIA O ROTO POR LA DERROTA; NO TE OLVIDES DE SER PRECAVIDO CUANDO TODO ESTÉ EN CALMA, Y NO TENGAS MIEDO CUANDO EL PELIGRO ACECHE.
Implícito en esta frase está el que si nos dejamos llevar solamente por el éxito, la derrota seguirá a la victoria, y esto también nos indica que debemos estar preparados para la lucha, incluso instantes después de haber conseguido una victoria. Como quiera que sean nuestros alrededores, ya turbulentos o ya en calma, debemos de usar todos los medios a nuestro alcance para conseguir nuestro propósito.
Todo estudiante de Judo debe tener estos cinco principios en mente y debe aplicarlos en su lugar de trabajo, en la escuela, en el mundo político u otras áreas de la sociedad, y sólo así se dará cuenta de los grandes beneficios que esto aporta.
Para resumir, el Judo es una disciplina física y mental cuyas lecciones se pueden aplicar a la resolución de nuestros asuntos diarios.
El principio fundamental del Judo que gobierna todas las técnicas de ataque y defensa es que, cualquiera que sea el objetivo, éste se obtiene de mejor manera por el uso del principio de máxima eficacia de cuerpo y mente, adaptado al fin perseguido.
Este mismo principio, aplicado a las actividades de la vida diaria, nos conduce a conseguir una vida más racional y mejor.
El entrenamiento de las técnicas de Judo no es la única manera de conseguir este principio universal, pero sí es la forma en que yo llegué a comprenderlo y es el medio por el que intento que también se beneficien otros.
El principio de máxima eficacia, bien aplicado al arte y defensa o al refinamiento y perfeccionamiento de la vida diaria, demanda ante todo que haya orden y armonía entre las gentes, lo cual sólo se logra a tráves de la ayuda y concesión mutuos.

El resultado es el beneficio y bienestar mutuos.
La meta final de la práctica del Judo es el inculcar respeto por los principios de máxima eficacia, por un lado, y beneficio y bienestar mutuo, por el otro.
Por medio del Judo las personas, individual y colectivamente, obtienen su estado espiritual idóneo, mientras que al mismo tiempo mejoran las condiciones de sus cuerpos y aprenden el arte del ataque y la defensa.”

Jigoro Kano

Fuente: esam.jimdo.com

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