FILOSOFIA DEL BOXEO

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Antonio Sánchez es Entrenador Nacional de boxeo y quien más competidores ha aportado a la Selección Nacional de esta disciplina deportiva. Su dilatada labor profesional en el campo del boxeo le han permitido no solo atesorar una gran cantidad de conocimientos tanto en el plano teórico como en el aspecto práctico, sino poder aplicar una dimensión pedagógica en esta disciplina que le hace ser particularmente original. En efecto, para Antonio Sánchez, el boxeo dista mucho de ser un deporte agresivo. A través de su aprendizaje el deportista puede modelar su carácter, desarrollar cualidades tales como la constancia, el espíritu de sacrificio y la confianza en uno mismo. Para Antonio Sánchez lo importante no es ganar o perder. Victoria y derrota son, según sus palabras, “dos impostores” que condicionan la vida del deportista y que le llevan a caminar en la cuerda floja del éxito transitorio. Lo verdaderamente importante, según opina, es el esfuerzo cotidiano y la superación propia. La voluntad de ser mejor es lo que marca la verdadera dignidad del deportista. Solo de esta manera se puede entender que en el boxeo exista una particular Filosofía que lo emparenta directamente con las Artes Marciales en la búsqueda de una sabiduría de vida resumida en la máxima socrática “CONÓCETE A TI MISMO”.

Por Antonio Sanchez Hidalgo

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Un boxeador

Es un deporte que hoy en día es mal visto por muchos. Sus detractores proponen que darse golpes en un cuadrilátero es de salvajes, de hombres primitivos, cuando en realidad hay muchísimos deportes en donde sucede cosas parecidas (sin entrar a enumerar, piensen en los deportes de contacto o en los deportes marciales).

Hubo otra época en donde el boxeo no estaba mal visto y los chicos eran impulsados a practicar este deporte como una forma de cultivar el físico, el alma y al mismo tiempo de tener una herramienta de defensa en caso de necesidad, así como también una posible carrera laboral.

En un intercambio epistolar, Freud le dice a Einstein que no esta de acuerdo con el pacifismo propuesto por el célebre físico porque es reprimir la pulsión agresiva del ser humano. Y que es una obra inútil suprimir (intentar suprimir) la pulsión destructiva del hombre. Lo que hay que hacer (decía Freud) es canalizarlo, de forma tal que ese instinto violento no encuentre su forma en la guerra.

La noción de bien y mal, de bueno y malo, de correcto e incorrecto con respecto a este deporte se hizo demasiado rápido: séllese y archívese bien. Porque las pulsiones son todas indispensables, y es de la acción conjunta de ellas que se vive.

Tanto para las personas, como para las sociedades, es imposible vivir aislando una pulsión y reprimiendo la otra.

Como decía antes, en otras épocas se canalizaba ciertas “vocaciones” violentas en carreras deportivas. Esto proveía a personas de medios humildes la posibilidad de un futuro mejor que el provisto por el trabajo de obrero. Y proveía también de todo lo que provee un deporte que forma a chicos: el respeto a un reglamento, el esfuerzo personal, el sacrificio, el saber que siempre hay alguien que puede vencerlo a uno, que el combate (finalmente) es con uno y se trata de ganarle a la vida: vivir mejor, vivir satisfecho de lo hecho.

Para pelearse a las trompadas siempre puede haber una justificación, esta puede ser noble, vulgar, una justificación de la que podemos hablar abiertamente o de la que preferimos callar.

Mi padre era un gran aficionado al boxeo y con él he visto muchas peleas históricas. Muchas veces me hablaba de boxeadores famosos y me daba enseñanzas de ellos, pero no de como pelear, sino de filosofías de vida, de metáforas de la vida utilizando el box.

Recuerdo muy bien una, que me impacto, y que luego comprobé con la experiencia, me dijo que “Ringo” Bonavena decía que “todo el mundo te da consejos, del rincón te dicen pegale allí o acá, esquiva su derecha, subí la guardia, pero cuando la campana suena te sacan hasta el banquito y te quedas vos solo para enfrentar los golpes”.

Quisiera contar en este blog algunas historias de boxeadores que, tal vez, no son muy conocidas, pero que vale la pena rescatar, ya que (a mi entender) cumplen con los principios éticos a los que un deportista, y que un ser humano sea deportista o no, debe aspirar.

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A continuación, unos extractos de un artículo que reflexiona sobre las bondades del boxeo, aparecido en la web Psicodeportes.com, del Ldo. Ricardo O. Nievas:

¨La vida es una lucha¨. Esta es una frase muy escuchada en verdad y muy acertada a mi entender, seguramente porque vengo de los deportes de combate y veo todo con ese cristal, pero coincidirán conmigo en que todos nos encontramos cada mañana con nuevos desafíos, no todas son buenas noticias, uno tiene que mantenerse alerta para sobrevivir.

Trabajar para poder mantener a nuestra familia, mantener la armonía en el hogar, educar a nuestros hijos, protegerlos, estudiar etc. Y nada de esto es tan fácil, sin más fíjense como han proliferado las enfermedades psicológicas, los ataques de pánico, el burn- out en los profesionales.

Sin duda los avatares de la vida nos dan una dura batalla, en el ambiente laboral suelen presentarse intrigas y suspicacias que desgastan, la inseguridad, la salud, incluso las personas que tienen su futuro asegurado que son las menos tampoco escapan a esto, la seguridad no existe.(…)

La similitud del campo de batalla con estas situaciones nos permite utilizar el boxeo para un ejercicio fortalecedor en todos los sentidos, no solo físico, sino también psicológico, muchas multinacionales se dieron cuenta de esto y mandan a sus ejecutivos a cursos llamados “samurai”, donde se les explican algunas técnicas y tácticas de combate para agilizar así sus decisiones y poder hacer foco en los temas mas importantes sin sentirse agobiados por la diversidad o la adversidad.(…)

Sin embargo utilizando un método adecuado podemos hacer que este un deporte tan discutido se convierta en uno de los mas útiles para mostrar que el deporte puede ser formador de la persona, aprovechando justamente eso, el contacto, el acercamiento al otro por tanto los conflictos salen a la luz desde un primer instante, los participantes dejan ver inmediatamente tanto sus virtudes como sus defectos (a nivel humano), con respecto a los golpes aunque sean a un nivel controlado favorecen la descarga emocional, ejercitando esto de hacer foco en los problemas mas importantes de resolver, al encontrarse en el ring en una verdadera batalla simbólica.(…)

Ahora sabemos por Alexander Lowen que el hombre no tiene un cuerpo, sino que es un cuerpo, por tal motivo tenemos que cuidarlo, el cuerpo se convierte en el reflejo de la historia personal e interpersonal; los trastornos emocionales o psicológicos no se manifiestan de forma aislada sino que repercuten en el cuerpo, fijándose a nivel muscular y produciendo bloqueos que impiden la libre circulación de energía, lo cual funciona como un círculo vicioso, ya que estos bloqueos energéticos afectan la salud física, emocional y mental. Las contracturas musculares instaladas como corazas caracteriales limitan la posibilidad de expresión de la gama de sentimientos que permanece bloqueada, afectando el nivel perceptual, por lo tanto tenemos que producir la descarga emocional, todas esas ofensas que por lo general dejamos pasar y la guardamos en el bolsillo (por ser seres civilizados), tenemos que sacarlas afuera porque de otra manera nos enfermaríamos.

El boxeo nos permite realizar esta descarga emocional a mi entender, de la mejor manera; el hecho de golpear y más aún el hecho de jugar a boxear, nos produce una descarga adrenalínica muy importante, cosa que no ocurre en otros deportes. Sumando, además, el entrenamiento de características intermitentes (trabajo-pausa-trabajo-pausa) resulta ideal para fortalecer nuestro cuerpo.

Aprovechando que en el trabajo físico del boxeo intervienen todos los grupos musculares tratando de dar resistencia al tren inferior, fuerza, velocidad y potencia al superior, con uno de los trabajos más intensos en la parte abdominal.

Si sumamos a todo esto una metodología adecuada, o sea, cambiando el paradigma de la clase tradicional de boxeo, donde se busque además de los atributos técnico-tácticos- estratégicos, la diversión, la comprensión del otro, trabajo en equipo podremos lograr estos efectos beneficiosos para nuestra salud psicofísica.

Fuente: martinrodriguez93.wordpress.com/

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