Hasekura Tsunenaga: LA EMBAJADA KEICHO

Hasekura Rokuemon Tsunenaga (1571 – 7 de agosto de 1622), bautizado en España como Felipe Francisco de Fachicura, fue un samurái japonés que prestó servicios al daimyō de Sendai, Date Masamune. Poco se sabe de su juventud, exceptuando el hecho de que fue un samurái veterano de las invasiones japonesas a Corea bajo el taiko Toyotomi Hideyoshi entre 1592 y 1597.

Entre los años 1613 y 1620, Hasekura encabezó una misión diplomática a España, potencia hegemónica, y al Vaticano en Roma. La ruta hacia España era a través del Pacífico, recalando en el virreinato de Nueva España (llegó a Acapulco y partió desde Veracruz) y de ahí recorriendo el Caribe y el Atlántico, para remontar el Guadalquivir hasta Coria del Río y, una vez allí, seguir una ruta terrestre por España que le llevó por Sevilla, Madrid y Barcelona. En Barcelona embarcaría para recorrer el Mediterráneo rumbo a Italia, haciendo escala en un puerto del Sur de Francia, para finalmente recorrer la costa italiana hasta Roma.

Esta misión histórica recibe el nombre de Embajada Keichō (慶長使節) y había sido precedida unas décadas antes por la Embajada Tenshō (天正使節) de 1582.

En el viaje de regreso Hasekura y sus acompañantes atravesaron de nuevo México en 1619 y navegaron desde Acapulco a Manila y luego hacia el norte en dirección a Japón. Se considera a Hasekura el primer embajador japonés entre América y Europa.

Aunque la embajada de Hasekura fue recibida cordialmente, se produjo en una época en la que en Japón se estaba reprimiendo el cristianismo, razón por la cual el que entonces era el monarca más poderoso del mundo, el rey Felipe III de España, se negó a sellar los acuerdos comerciales que buscaban los japoneses. Hasekura regresó a su patria en 1620 y murió un año después de enfermedad tras haber completado una expedición pionera que no logró grandes resultados para un Japón cada vez más aislacionista. La siguiente embajada oficial japonesa a Europa no se produjo hasta dos siglos y medio después, en 1862.

Los españoles comenzaron los viajes a través del Océano Pacífico entre Nueva España (actual México) y China, a través de su base territorial en Filipinas, siguiendo los viajes de Andrés de Urdaneta en el siglo XVI. Manila se convertiría en la base principal de la región asiática en 1571.

España estableció contactos con Japón, por un interés comercial con esa nación tan poblada y también en razón a que las naves españolas naufragaban periódicamente en las costas japonesas a causa del mal tiempo local. Los españoles además deseaban expandir la fe cristiana en Japón, pero los portugueses y los holandeses querían hacerse con el comercio japonés dejando fuera a los españoles, sin embargo se encontraron con una gran resistencia por parte de los jesuitas, que empezaron la evangelización del país en 1549.

En 1609, el galeón español San Francisco, debido a una tormenta, naufragó en la costa japonesa de Chiba, cerca de Tokio, mientras navegaba de Manila a Acapulco. Los marinos fueron rescatados y atendidos, y el capitán de la nave, Rodrigo de Vivero, se reunió con Tokugawa Ieyasu. El 29 de noviembre del mismo año se firmó un tratado, en el que se autorizaba a los españoles a establecer una fábrica al estilo europeo en el Este de Japón, podrían trasladar a especialistas en minería desde Nueva España, se permitiría a las naves españolas visitar Japón en caso de necesidad, y se enviaría una misión diplomática japonesa a la Corte Española.

Un monje franciscano llamado Luis Sotelo, que realizaba conversiones religiosas en el área de Tokio, convenció al shōgun para que fuera enviado como embajador a Nueva España. Sotelo viajó con los marinos españoles del San Francisco y 22 japoneses a bordo del San Buena Ventura, un barco hecho por el aventurero inglés William Adams para el shōgun. En Nueva España, Sotelo conversó con el Virrey Luis de Velasco, quien aceptó enviar un embajador a Japón en la persona del famoso explorador Sebastián Vizcaíno, con la misión anexa de reconocer las Islas del Oro y de la Plata que, según se creía, estaban al este de las islas japonesas.

Vizcaíno llegó a Japón en 1611, y tuvo varios encuentros con el Shōgun y con los señores feudales. Estos contactos fueron empañados por el desconocimiento y poco respeto que mostró Vizcaíno hacia las estrictas costumbres japonesas, además de la fuerte resistencia de este pueblo contra las conversiones católicas y de las intrigas de los holandeses en torno a las ambiciones españolas. Vizcaíno finalmente partió en busca de la Isla de la Plata. Sin embargo, debió interrumpir su tarea por causa del mal tiempo, que lo forzó a regresar a Japón con severos daños.

El Shōgun decidió construir un galeón en Japón para permitir el regreso de Vizcaíno a Nueva España junto con una misión japonesa. El daimyō de Sendai, Date Masamune, se encargó del proyecto. Llamó a uno de sus servidores, Hasekura Tsunenaga, a liderar la misión. El galeón, llamado Date Maru por los japoneses y, posteriormente, San Juan Bautista por los españoles, tomó 45 días en ser construido, y contó con la participación de expertos técnicos del Bakufu, 800 constructores navales, 700 herreros y 3.000 carpinteros.

Después de terminado, el galeón partió el 28 de octubre de 1613, hacia Acapulco, Nueva España con 180 personas a bordo, incluyendo diez samurái del shōgun (enviados por el Ministro de la Marina, Mukai Shōgen), doce samurái de Sendai, 120 comerciantes, marinos y sirvientes japoneses y alrededor de cuarenta españoles y portugueses.

El galeón llegó a Acapulco el 25 de enero de 1614 después de tres meses en el océano, y fue recibida con una gran ceremonia. La misión diplomática permaneció un tiempo en Nueva España, y luego fueron a Veracruz a abordar la flota de Don Antonio de Oquendo en la nave San José el 10 de junio del mismo año. Hasekura dejó gran parte de la misión japonesa en Acapulco para aguardar el regreso de la misión.

Antes de llegar a destino, el galeón hizo una breve estancia en La Habana, siendo Hasekura Tsunenaga el primer japonés que visitó Cuba. La siguiente escala para la misión diplomática era Europa, en la que cruzaron el Océano Atlántico en un galeón español desde Nueva España, llegando el 20 de diciembre de 1614.

La misión japonesa conversó con Felipe III, rey de España, el 30 de enero de 1615. Hasekura envió al Rey una carta de Date Masamune ofreciendo un tratado. El Rey respondió que haría lo posible para cumplir sus peticiones.

Hasekura fue bautizado el 17 de febrero por personal de la capellanía real, y renombrado como Felipe Francisco Hasekura (Faxecura o Faxicura, según la transliteración del japonés de la época).

Después del viaje a España, la misión se embarcó hacia el Mediterráneo a bordo de tres fragatas hacia Italia. Pero el mal tiempo hizo que se establecieran en el puerto francés de Saint-Tropez, donde fueron recibidos por la nobleza local, y llamaron la atención en el pueblo.

La visita de la misión japonesa fue recopilada en la historia de la ciudad como “Felipe Francisco Faxicura, Embajador al Papa, de Date Masamunni, Rey de Woxu en Japón”.

Algunos detalles pintorescos de estos movimientos fueron recopilados:

Nunca tocaban la comida con sus dedos, sino que usaban dos pequeñas varas que ellos sujetaban con tres dedos.

Soplaban sus narices en papeles de seda suave del tamaño de una mano, que nunca lo usaban dos veces, así que ellos los arrojaban al suelo después de usarlos, y ellos estaban contentos de ver a nuestra gente alrededor precipitándose a recogerlos.
Sus espadas cortan tanto que ellos pueden cortar un papel suave poniéndolos sobre el filo y que el viento soplara sobre ellos.

Relaciones de Madame de Saint Tropez, octubre de 1615, Bibliotheque Inguimbertine, Carpentras

La visita de Hasekura a Saint Tropez supuso el primer contacto entre Japón y Francia.

La misión japonesa llegó a Italia donde ellos podrían conocer al Papa Pablo V en Roma en noviembre de 1615. Hasekura envió al Papa una atractiva carta conteniendo una solicitud para un tratado de comercio entre Japón y Nueva España y el envío de misioneros cristianos a Japón.

El Papa accedió al envío de misioneros, pero dejó la decisión para el intercambio comercial al Rey de España. El Papa escribió una carta a Date Masamune, en la que una copia es actualmente exhibida en el Vaticano. El Senado Romano también honró a Hasekura con el título de Ciudadano Romano, en un documento que llevó a Japón y que está preservado actualmente en Sendai. El escritor italiano Scipione Amati, que acompañó a la misión entre 1615 y 1616, publicó en Roma un libro titulado Historia del reino de Voxu.

En 1616, el editor francés Abraham Savgarin publicó un relato de la visita de Hasekura a Roma: Récit de l’entrée solemnelle et remarquable faite à Rome, par Dom Phillipe Francois Faxicura (“Relato de la solemne y remarcable entrada a Roma de Dom Philippe Francois Faxicura”).

De vuelta a España, Hasekura se encontró de nuevo con el Rey, que declinó firmar el acuerdo comercial, basado en que la misión japonesa ya no aparentaba ser una misión oficial del gobernante japonés Tokugawa Ieyasu, que había promulgado un edicto en enero de 1614 ordenando la expulsión de todos los misioneros en Japón, y que había empezado la persecución de la fe cristiana en Japón.

La misión partió de Sevilla hacia Nueva España en junio de 1617 después de un período de dos años en Europa, pero algunos japoneses decidieron quedarse en España, en una ciudad cercana a Sevilla (Coria del Río), donde sus descendientes todavía conservan el apellido Japón.

En abril de 1618 el San Juan Bautista llegó a las Filipinas desde Nueva España, con Hasekura y Luis Sotelo a bordo. La nave fue adquirida por los españoles, con el objetivo de construir defensas contra los holandeses. Hasekura regresó a Japón en agosto de 1620.

Durante el tiempo en que Hasekura regresó, Japón cambió drásticamente: se estaban haciendo esfuerzos para erradicar el cristianismo desde 1614, y Japón ya se estaba acercando al Sakoku, el período de aislamiento. Debido a estas persecuciones, los acuerdos comerciales con Nueva España que se iban a establecer fueron negados. Al final, su misión tuvo muy pocos resultados, los relatos de los que viajaron a Europa y América, que habían descrito el gran poder universal español, pudieron haber precipitado al Shōgun Tokugawa Hidetada en romper las relaciones comerciales con España en 1623 y con las relaciones diplomáticas en 1624.

Lo que le ocurrió a Hasekura en sus últimos años es desconocido. Algunas versiones afirman que abandonó el cristianismo, otros que fue martirizado por su fe, y otros que practicó el cristianismo en secreto. Murió en 1622 y su tumba es visible en el templo budista de Enfukuji (円長山円福寺) en Miyagi.

 

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