Jigoro Kano: Creador del Judo y Gran Docente

Es uno de los más destacados personajes de principios del siglo XX en Japón, no sólo por ser el creador del Judo, una de las artes marciales más reconocidas en todo el mundo, sino también por una fuerte vocación docente, gracias a lo cual logró que el Judo se practique en todas las escuelas del Japón como forma de cultura física y valioso método para cultivar un fuerte y sano espíritu en los jóvenes.

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Nacido en 1860 en la ciudad de Kobe, vivió su juventud en uno de los períodos más críticos y decisivos de la historia de Japón: la transición de la era feudal “Edo” a la era moderna “Meiji” en 1868.

La era Meiji fue una época en la que Japón, luego de más de 200 años de aislamiento, decide abrir sus puertas al contacto con el resto del mundo. Esto significó un cambio muy drástico en la sociedad japonesa. Tanto fue así que la práctica de los antiguos cultos marciales vigentes gracias a la entonces casta de los samurais, o guerreros, iba debilitándose con la disolución de este estrato social.

En medio de este agitado proceso, Kano empezó sus prácticas de Jujitsu, un antiguo arte marcial. Su atracción por éste era tal que leyó y aprendió con avidez viejos manuscritos escritos por reconocidos maestros fundadores de escuelas marciales en siglos anteriores. Esos documentos eran verdaderos tesoros de sabiduría en donde contenían las explicaciones acerca del hermoso principio del “Ju” o “Suavidad”, que también se puede interpretar como “no resistencia”.

Kano lamentaba que aquellos preceptos filosóficos fueran tan descuidados por practicantes inescrupulosos de Jujitsu, que utilizaban este arte para dar salvajes demostraciones y cobrarles a los espectadores por presenciarlas, como si se tratase de un circo.

Fue entonces que comenzó a tomar forma la idea de dar a conocer los principios del “Ju” en su más puro significado. De este modo dio origen al “Judo” o “Camino de la Suavidad”.

Vocación por la educación

A la edad de 15 años, Kano mostró una afinidad especial por los idiomas, por lo que ingresó a la Escuela de Idiomas Extranjeros (tenía tal dominio del inglés que sus primeros escritos acerca del Judo los realizó en este idioma y no en su japonés nativo).

A los 18 años se inscribió en la Universidad Imperial de Tokyo y allí estudió Literatura y Ciencias Económicas y Políticas.

Luego de egresar de la Universidad en 1881 como licenciado, fue maestro en la entonces Escuela Privada para la Nobleza, en donde luego se conviritiría en instructor jefe. Creó el Kano Juku (escuela preparatoria para niños) y el Koubunkan (escuela de idioma inglés). Paralelamente creó el Kodokan para poder impartir los fundamentos del Judo.

Fue director de la Escuela Secundaria de Kumamoto en 1891; en 1893 asume como director de la Escuela Secundaria de Maestros de Tokyo, que luego se transformaría en la Universidad de Tsukuba; en 1899 fundó Koubun Gakuin, una escuela para estudiantes extranjeros de origen chino.

El prestigio que obtuvo Kano gracias a este frondoso curriculum docente, fue la raíz de la relación del Judo con la educación. En ese entonces, el Ministro de Educación japonés buscaba cuál podía ser el mejor sistema de cultura física que pudiera ofrecerse a los estudiantes de su país. Cuando vio las demostraciones de Judo a cargo de Jigoro Kano y escuchó la explicación de sus fundamentos éticos, decidió implantarlo como método de educación física, junto con el Kendo. De allí en más, los jóvenes estudiantes de toda la nación practicaban con entusiasmo el Judo.

Fue también Kano quien oficializó la práctica del Karate en las escuelas, otro arte marcial proveniente de Okinawa, trayendo a los grandes maestros de la época para difundirlo.

Juegos Olímpicos

El profesor Kano alimentaba un sueño: quería ver el Judo incluido en el programa de los Juegos Olímpicos. En 1938 viajó a El Cairo, Egipto, para formar parte de la reunión general del Comité Olímpico Internacional. Allí propuso que Japón fuera la sede de los próximos juegos, lo cual fue aceptado, dejando las puertas abiertas para negociar la inclusión del Judo como disciplina olímpica. Pero a la edad de 79 años, Jigoro Kano falleció en el barco que lo llevaba de regreso a su país luego de esta reunión, a causa de una fuerte neumonía.

En 1939, al estallar la 2ª guerra mundial, se frustró la concreción de las Olimpiadas en Japón. Recién se pudo realizar en 1964, con la inclusión del Judo ya como disciplina olímpica.

Principios filosóficos del Judo

Senryoku Zenyo: significa “Máximo de eficiencia en el uso de la fuerza.” Esto hace referencia a que las diferentes técnicas de ataque y defensa del Judo deben aplicarse buscando el máximo de efectividad con el mínimo esfuerzo físico.

Jigoro Kano lo explicó así: “supongamos que la fuerza de un hombre parado frente a mí es de 10 unidades, mientras que la mía es de 7. Si él me empuja con todo su vigor, seré derribado, aún si utilizo toda mi fuerza para oponerme. Pero, si en lugar de resistir, cedo a su empuje retrocediendo en la misma medida que él empuja, conservando al mismo tiempo mi equilibrio, entonces él perderá su equilibrio hacia delante. En ese momento podré derribar a mi oponente utilizando sólo la mitad de mi fuerza.” Este principio se trasladaba también a la vida diaria, realizando todas las actividades y deberes con el máximo de eficiencia y con el mínimo esfuerzo.

Jita Kyoei: “Bienestar para todos a través de la ayuda mutua.” Su comprensión empieza en el entrenamiento de las técnicas de Judo, si se entiende que solamente uno puede progresar con la ayuda de un compañero de prácticas y éste a su vez, adelanta con la colaboración de uno. Por ello, en la vida, dando y recibiendo, apoyando y siendo apoyados, compensando y siendo compensados, podemos avanzar y triunfar. El hombre egoísta, aquel que sólo quiere recibir sin dar nada a cambio, tarde o temprano se verá aislado de sus semejantes, imposibilitándose su desarrollo. El practicante, por lo tanto, deberá comportarse de acuerdo con este ideal de inegoísmo.

Fuente: Diego Shinzato -urbanikkei.com.ar

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