EL KARATE Y LA MUJER

Indudablemente, una de las Artes Marciales que más practica el llamado sexo débil es el Karate.

Cada día crece el número de practicantes femeninos al bello Arte del Maestro Funakoshi. Esto es debido a innumerables causas pero, sin duda alguna, las principales las podríamos enumerar de la siguiente manera:

a) Emular a alguien a quien admiran, ya sea un personaje real o imaginario.

b) Querer realizar las mismas hazañas que él (léase hombre) o superarlas.

c) Buscar seguridad física ante posibles agresores.

d) Mantenerse en una perfecta condición físico-deportiva, mediante el entrenamiento diario del Karate.

e) Guiada por los misterios y bellezas que engendran las Artes Marciales de Oriente.

f) Y, por último, en algunos casos concretos, por el afán de practicar algo que hoy día está de moda. A este último sector de karatekas, las podríamos encuadrar dentro de las “snobs”. Sea cual sea la causa que induce a determinadas mujeres a la práctica del Karate, es buena, ya que, por medio de estas iniciaciones, cada día contamos con un mayor número de mujeres que sudan frecuentemente su karategui.

Pero la mujer que se inicia en el apasionante mundo de las Artes Marciales tiene que superar gran número de obstáculos, tanto externos como internos.

La educación de sometimiento, el temor natural de seguir un camino no trillado y entrar a un mundo casi exclusivo de nosotros, los hombres, el sólo hecho de entrar a un lugar donde se es la única mujer entre veinte o treinta hombres, puede inhibir a muchas mujeres y a casi todos los hombres si se invirtieran los papeles. La creencia equivocada de que la mujer, biológicamente, no es apta para estas disciplinas o que éstas podrían masculinizarlas, es uno de los errores más comunes.

La mujer desarrollará, por medio del Karate, el valor, la generosidad, el estoicismo, la franqueza y todas las virtudes que sólo los seres fuertes pueden tener.

Los beneficios, para toda mujer karateka, son similares a los de los hombres. Pero, indudablemente, no son aceptados con la misma similitud. Cuando nuestra sociedad acepte que la diferencia sexual debe hacerse, únicamente, en lo que es privativo del sexo, habremos dado un paso decisivo para la liberación, tanto del hombre como de la mujer.

El Karate da a la mujer un cuerpo sano y bello y, algo que es más agradable, más valioso y más difícil de obtener: gracia y armonía en los movimientos.

Verdaderamente, es algo de una gran belleza plástica, el observar a una karateka experimentada durante la realización, armónica, de un Kata determinado, bien sea superior o básico.

Como uno de los mayores beneficios debemos destacar la confianza en sí mismas, que es el fundamento de una personalidad sana. Y no hablo de confianza en sí mismas ante una lucha callejera o un asalto, que es una cosa accidental y que puede no ocurrir nunca; sino la confianza que se necesita en las actividades diarias, ya sea en el trabajo, el estudio, el hogar y las relaciones sociales.

Esta es la parte más importante, la verdadera disciplina, el “Do” de las Artes Marciales. Esta lucha es larga y dura muchos años, A veces sólo hay triunfos parciales. La mujer, al igual que el hombre, no debe caer nunca en el error absurdo de creer que seis meses de práctica las transformará en semidioses o semidiosas, aunque cada paso que se da es un paso hacia adelante, un escalón más hacia la unidad físico-síquica.

Auto: Javier Brieva

Fotos: Carlo Barranco y José L. Otermin

Publicado: Budo

La mayoría de las mujeres piensan que practicar Karate-Do es sinónimo de brutalidad y pérdida de feminidad. Esto es totalmente erróneo, en primera instancia debido a una mala información de los medios masivos de comunicación, que nada conocen de la cultura oriental.

Por otra parte algunos malos practicantes se encargan de asustar a alguna ocasional mujer que decide practicar Karate-Do, haciendo alarde de su superioridad física diciendo: “el Karate-Do es solo para hombres”. En la cultura china, japonesa, etc., existe algo llamado “Yin-Yan” esto se interpreta como “La ley de los opuestos que coexisten y se complementan entre sí”, esta es una ley natural con la cual convivimos toda nuestra vida: el día y la noche, lo dulce y lo amargo son algunos ejemplos de esto.

El Karate-Do Kyudokan es un Arte concebido respetando “las leyes naturales”, por lo tanto no se puede ser siempre duro, (como se cree que es Karate-Do) también es necesario ser blando, a la fuerte corresponde lo suave y viceversa. La mujer que practica Karete-Do Kyudokan desarrolla, entre muchas otras cosas, una mayor fuerza física, sin que signifique perder los atributos naturales femeninos, por el contrario los potencia, como puede ser la delicadeza o hasta la misma y famosa intuición femenina.

Volviendo un poco atrás el hombre y la mujer son “Yin-Yan” básicamente opuestos pero a su vez se necesitan el uno al otro, los dos pueden equilibrar entre “Yin-Yan”, practicando Karate-Do Kyudokan, y así lograr armonía. Con un entrenamiento básico de dos a tres veces por semana y en un período de aproximadamente seis meses la mujer que practica Karate-Do Kyudokan, experimenta cambios a nivel físico, obteniendo un cuerpo más estilizado, fuerte y saludable, además de afianzar una personalidad integra y segura delante de cualquier eventualidad cotidiana.

Renatto Grazioci 5to. Dan

Desde: jlgarcia.galeon.com

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