¿PELEAR O CORRER?

Por Richard Dimitri

En la fase de pre contacto de un asalto o pelea, ¿qué es lo que lleva a una de las dos partes a lanzar el primer puñetazo y puede usted decir cuándo es que su adversario está a punto de lanzar su asalto físico? Tristemente, en muchas artes marciales en estos tiempos, la fase de pre contacto de un encuentro violento, está altamente socavada. Y es ante la posibilidad de violencia cuando el síndrome de pelear o correr se dispara. Las características de un evento en específico pueden llevarlo a pensar que está en peligro y entonces ocurrirán en su cuerpo una gran cantidad de cambios fisiológicos.

Naturalmente, las dos emociones fundamentales durante este estadio son el miedo y la furia. Una predominará sobre la otra de acuerdo a las características del escenario, y su mente comenzará a apurarse para encontrar una solución lo antes posible. Para la mayoría, si usted no está entrenado y no tiene tampoco instinto asesino, lo más probable es que trate de negar la situación, desconecte la mente y deje que el cuerpo actúe solo, dejándolo que se enfrente a la realidad del asalto. Esto es lo que se llama ser una víctima.

Si usted está entrenado adecuadamente para enfrentar la violencia (y no estoy hablando de ser cinta negra o campeón de lucha) entonces será capaz de detectar las señales de peligro. Para casi todos, existen cambios apreciables en la conducta que ocurren antes de que un individuo actúe. Por ejemplo, si su atacante comienza con respiraciones cortas y rápidas, si palidece un poco, si nota que tensa el cuerpo, cambia el tono de voz, se mueve hacia atrás o adelante, todo apunta a que está al “entrar en acción”.

El palidecer no necesariamente significa que tiene miedo; esta idea ha costado que muchas personas pierdan partes de su anatomía. La palidez brusca significa que la sangre abandona la piel para llenar los músculos. Esto casi siempre es seguido de un ataque físico. Un cambio súbito del peso hacia adelante o atrás puede estar indicando un cambio de rango… se está preparando para golpear desde su zona segura.

Existen, por supuesto, excepciones de estas reglas, como en todo. Los individuos emocionalmente perturbados (IEP), criminales violentos, y drogadictos pueden atacar sin ningún aviso o cambio previo de comportamiento. Por esta razón, el determinar qué tipo de atacante usted enfrenta incrementará sus oportunidades de supervivencia.

El instinto humano y las respuestas físicas automáticas de su sistema nervioso siempre predominarán sobre lo que haya entrenado. Millones de años de evolución no pueden ser olvidados por 3, 5, 15 o siquiera 20 años de entrenamiento. Es en ese momento en que ocurre la llamada “interferencia estilística”. El deseo de su mente de realizar lo que ha aprendido en su entrenamiento de artes marciales, entra en contradicción directa con su respuesta refleja natural, sea el síndrome de pelear o correr, sea el mecanismo de retroceder. Y es aquí donde la mayoría pierde la parte física de la pelea.

Por todo esto es imperativo que usted revise cómo se mueve y responde instintivamente a diferentes ataques sorpresivos y aprenda a engranar su estrategia combativa, ya sea de manera defensiva u ofensiva, de manera que el núcleo de su arsenal sea su reflejo primario. Con esto lo convertirá en una habilidad que no lo abandonará.

La fase post física comienza cuando usted se ve fuera de peligro. Empieza entonces la retirada de la adrenalina y comenzará a sentir los efectos de la pelea. Se dará cuenta de algunos dolores y achaques así como la inevitable náusea (a veces ligera, a veces pesada).

En dependencia de la gravedad del resultado (o de la confrontación) algunos sentirán un aplastante nivel de estrés post traumático, con repeticiones de miedo por el evento. Algunos oficiales de policía se han retirado después de enfrentamientos de este tipo, debido a la fase post física. En casos extremos se experimenta sentimiento de culpa, miedo o el desarrollo de algunas fobias que pueden ser muy dañinas.

Además de esto, en la fase de pre contacto, lo que hace que uno lance el primer puño es casi siempre la poca habilidad de la víctima para desactivar la situación; eso y el ego. Si usted está siendo asaltado verbalmente y responde de forma agresiva, está retando y/o amenazando al oponente. La única razón del ataque verbal es encontrar un pretexto para convertir el asalto verbal en uno físico. Si su oponente está guapeando, o aún está en la fase de pre contacto, esto quiere decir que no está aún mental o físicamente preparado para atacar. Él necesita de usted para hacerlo. Aquí es cuando el comportamiento pasivo juega su papel. Este neutraliza la necesidad del oponente de volverse más agresivo. ¿Con qué se combate el fuego? Con agua, no con fuego.

Medite sobre esto… ¿prefiere golpear usted a alguien que está mental y físicamente preparado para un contraataque o a alguien completamente desprevenido? El comportamiento pasivo sube el ego y baja la guardia… si usted no puede desactivar la situación de manera verbal, al menos necesita hacer que su oponente tenga confianza y machacarlo desde una postura natural y no violenta. Esta estrategia también funciona bien ante la amenaza de múltiples atacantes, tomar totalmente por sorpresa al primero reducirá automáticamente la cantidad al ser uno menos. Sin mencionar el efecto de retardo psicológico en el resto (lo cual no siempre es cierto).

Para concluir, mientas más conozca sobre las dinámicas psicológicas de la violencia, mejor aprenderá a manejar una situación. Mantenga su ego bajo control.

Richard Dimitri, Senshido Inc.

(Tomado de la Revista Online Realfighting, número 1)

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