Crónica Berlinale 2013: “The Grandmaster” puro kung-fu, puro Wong Kar-wai

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Las artes marciales son otra de las prioridades del creador de “Happy Together” y a ellas ha vuelto con su biopic sobre el maestro de maestros, entre ellos el de Bruce Lee. Lo mejor de todo es que para su esperado último film tampoco se ha olvidado del corazón (ni la poesía) de su cine. “The Grandmaster” es puro kung-fu, puro Wong Kar Wai.

¿De qué va?

La historia del maestro de artes marciales y entrenador de Bruce Lee, Ip Man.

¿Quién está detrás?

“Ser, Saber y Hacer son los tres pilares que distinguen a un maestro”. Palabras textuales del “Grandmaster”, cuyo hermoso y profundo Kung-Fu, podríamos equiparar a la magistral belleza del cine (y la película) de nuestro amado Wong Kar Wai.

¿Quién sale?

Los principales popes de la escena hongkongesa, así como del cine de Wong Kar-wai. Es el caso de Tony Leung Chiu Wai, Zhang Ziyi, Zhao Benshan y Chang Chen.

¿Qué es?

La pelea en la nieve de “Kill Bill” + el amor entre paredes de “Deseando Amar”

¿Qué ofrece?

Si estamos, o no, ante la definitiva película sobre kung-fu, es uno de los grandes debates cinematográficos que acontecerá este 2013. No lo duden. En mi caso, voy a esgrimir 10 razones por las que podría, y digo, podría, llegar a serlo:

1. Kung-Fu es filosofía: Un código de honor basado en la precisión, disciplina, modestia, generosidad y amor, mucho, muchísimo amor. Características, todas ellas, que este maravilloso biopic también lleva impresas en su ADN.

2. Sublime Belleza: La caligrafía operística de unos combates mucho más cercanos a un funambulismo de orfebrería que al mero escaparatismo físico. Lo que en su día logró el wuxia de Ang Lee (“Tigre y Dragón”) lo supera con creces el Kung-fu de Wong Kar Wai. Las peleas se convierten en coreografías asombrosamente resueltas a base de constantes y contundentes choques y golpes, articulados con sublime belleza y, sobre todo, con mucho tacto (y contacto).

3. Puro Wong Kar Wai: Su capacidad para fusionar el romance existencial ultrapoético que tanto caracteriza la mayoría de su obra, con las artes marciales que imperan en la minoría de su obra.

4. Sensaciones a flor de piel: Trillados elementos de adorno para un plano de lucha, como puede ser una simple lluvia, la nieve, o unos cristales rotos, en manos de Wong Kar Wai adquieren una plasticidad sensorial única e insobornable. Picos de grandeza para una obra gigantesca.

5. Un tren al que solo supera el de Lumiere: Un tren llega (y no para) mientras dirimen un combate en plena estación. Una de las mejores escenas de kung-fu que un servidor recuerda haber visto.

6. Combatiendo y “Deseando Amar”: Un amor que surge en pleno combate y evoca a ese mítico deseo que bulle entre paredes. Se esquiva pero no se toca. Ahí lo dejo.

7. La reconocible textura de su sensitiva fotografía engaña: En este caso no es Christopher Doyle quien está tras la cámara, pero que no cunda el pánico, Philippe Le Sourd logra lo inimaginable. No le echamos de menos. Es más, parece que nunca dejó de estar ahí.

7. El corazón en un puño: Apenas vemos sangre a lo largo de toda la película. Ahora, cuando aparece, lo hace a lo grande…pero con un alcance mucho más existencial que agresivo. Como el resto de unas peleas en las que los planos detalle de puños y patadas impactan con tanto fuerza y contundencia como hermosura y destreza. No hay ún ápice de violencia y recordemos: es una peli de ARTES MARCIALES. Todo un logro.

8. Puramente Autorial, Extremadamente Comercial: Wong Kar Wai por fin ha conseguido dar con la fórmula para articular un artefacto de masivo alcance comercial con corazón puramente autorial.

9. Érase una vez Ennio Morricone y Sergio Leone: Después de todo lo dicho, añadimos la guinda: su banda sonora tiene momentos en que nos suena a la América de Sergio Leone y Ennio Morricone. Pelos de punta.

10. Un rodaje de leyenda para un personaje de leyenda…¿y una película de leyenda?: Era uno de los grandes misterios sin resolver. Nadie, absolutamente nadie, sabía que demonios pasaba con una película cuyo primer teaser ya nos llegaba hace prácticamente dos años, y cuyo estreno ha acabado inaugurando este año la Berlinale. La espera ha merecido sobradamente la pena, posiblemente también estemos ante una película de leyenda, ante los cimientos de su icónica leyenda. Precisamente, igual que su protagonista.

Fuente:filmin.es

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